Ábreme la puerta

El título no corresponde con una petición amable. Al contrario, infunde pavor; un miedo intenso que han tenido que soportar y soportan demasiadas mujeres, aunque seguro que también lo sufren hombres.

Los malos tratos no entienden de género. La violencia ha de ser condenable venga de donde venga. El caso es que hiere mucho más cuando brota en una relación en la que supuestamente habría de predominar el amor y la protección mutua.

Estupendo mensaje el del final del corto, por cierto.

Si te gusta la entrada, comparte, por favor...