Sin sostén

Qué triste es la hora de ese hombre solitario y sin esperanza que decide poner punto y final a su existencia…

Es de noche. Los vecinos están en sus respectivas casas ocupándose de lo suyo y el suicida se dispone a saltar desde una cornisa.

Su final se prevé que sea triste, a no ser que cuente con la ayuda de los únicos que están dispuestos a hacer algo: ¡las vallas publicitarias!, sobre todo una de ellas, muy sugerente. 😉

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