Té para dos

Después de atender en una clase de hipnotismo y de que su psiquiatra le dijese que tenía la líbido por las nubes, Alberto decide emplear lo que sabe para seducir a María, su nueva vecina.

¿Quieres un té?

Ésa será la pregunta clave para comenzar a intimar.

Alberto hipnotiza a María cada tarde y la hace decir: “Tus órdenes son mi voluntad“.

¿A que cuesta poco imaginarse cuál es la voluntad de Alberto?

Sí, eso mismo que piensas, pero nuestro protagonista no lo tiene todo bajo control, como verás ahora.

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