Escucha. Sólo escucha.

Éste puede ser uno de los mejores consejos que recibas: Cuando tu pareja comience a hablarte acerca de algo que le preocupa, escucha. De primeras, no intentes animarla (o animarlo) u ofrecerle una solución. Sólo escucha.

Muchos, con toda la buena intención del mundo, caemos en el error de intentar arreglar los problemas de la pareja inmediatamente después de que nos los cuente o, incluso, vamos pensando en una solución antes de que termine.

Y no. En ocasiones, él o ella no nos cuenta el problema para que lo resolvamos nosotros o para que demos consejo, sino para sentirse escuchada, comprendida.

¿Por qué hemos de asumir que cuando nos cuentan algo es para que nos hagamos cargo de ello? No siempre es así. Pero, si fuera así, le toca a nuestra pareja pedírnoslo expresamente: – ¡Ayúdame con esto!

Que lo haga. Que lo pida.

Si no lo hace, ya ayudamos bastante escuchando. Sólo escuchando. Porque una de las mayores necesidades que todos tenemos es ésa: la de ser escuchados y comprendidos.


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