Olvida a tu EX… ¡YA!

¿Qué es eso de: Quiero recuperar a mi “ex”? Has probado de todo para hacer que vuelva a tu vida y no hay manera.

Sólo te queda atarlo a una silla en el sótano y torturarlo hasta que cambie de actitud. Pero, como todavía estás en tus cabales, no piensas hacerlo. Menos mal.

¿Cuál es el otro camino?

El de la liberación.

mujer contenta

Prepárate para decirle adiós a tu ex y a las largas horas de llanto amargo.

Vas a tener que echarle un par de atributos, pero de ésta sales… ¿No has salido de otras peores?

Espero que te sirvan estas humildes recomendaciones, basadas en mi dilatada experiencia con el rechazo. Sobre otra cosa no, pero en esto voy sobrada.

1) Desidealiza a tu EX

Tu ex es una criatura mundana, corriente y moliente como cualquiera. Bájalo del pedestal donde lo has subido y contempla su naturaleza humana.

¿Tiene defectos? A cientos, como todo hijo de vecino. Haz un inventario de ellos y verás qué lista tan larga te sale.

2) Rompe el contacto con tu EX

Ni postales navideñas, ni llamadas casuales… Necesitas una desintoxicación urgente. Después, ya se verá…

Borra su número de tu agenda. Elimina su correo de tu lista de contactos. ¿Se entiende? Quita de en medio cualquier posibilidad de localizarlo o de que él (o ella) te localice.

Totalmente prohibido hacerle escenitas o llamar a altas horas de la madrugada en un ataque de dolor de corazón.

Sé fuerte y haz como los que se están rehabilitando de su adicción: Sólo por hoy no tendré contacto con él/ella.

3) Deshazte de viejas reliquias

Cartas, fotos, regalitos ñoños… Tira lo que puedas y lo que no, lo vendes, a menos que te regalase en su día una casa o un coche, claro está.

Todos esos recuerdos son malignos. Sí, pequeños demonios que te mantienen la cadena al cuello, que tu ex está sujetando por el otro extremo.

Corta todas las ataduras que puedas, para que pronto puedas estar pensando no en este mal amor que ya pasó, sino en el nuevo amor que va a llamar a tu puerta.

4) Olvida lo que se quedó tu ex

¡Rayos! Con el final de la relación, se quedaron en su territorio tu música preferida y tus mejores camisetas. Dalo todo por perdido, a menos que en el lote se incluya algo realmente valioso.

Desempolva tu orgullo y no lo llames para que te lo envíe. Ya recuperarás por otro lado todas esas cosas. Son sólo eso: cosas. Tu dignidad vale más.

5) Recuerda los malos momentos

Todas las relaciones tienen momentos buenos y malos. Si la tuya acabó, sería por algo…

Haz una lista si hace falta. Que no se te pasen por alto esos desplantes, esos malos gestos y todas esas trastadas que te hizo tu ex. Menuda perla…

Sí, todos cometemos errores (tú y yo, también). Pero, ahora mismo, concentra toda tu energía en revivir cada porquería que te hizo tu querido ex-amor.

6) Suda como nunca antes

¿Cómo? Haciendo ejercicio. Emplea esa frustración y toda la rabia que sientes en un objetivo que tiene mucho de venganza: Esculpir tu cuerpo.

Te sentirás mucho mejor con la actividad y, muy probablemente, tu ex se va a arrepentir con todas las letras de haberte dejado. Imagina su cara cuando te vea reluciente y en compañía de alguien más guapo/a.

Le va a escocer lo suyo.

7) Finge un total desinterés

Aunque todavía te duela la herida, ¡aguanta! Es más, si te preguntan, finge ante todos que es asunto pasado.

¿Mi ex? ¿Qué ex?… ¡Ah! Ése…

Ésa es la mejor venganza de todas: Hacer que te importa un bledo. Y, con esta actitud, a ti también te será más fácil terminar de creerlo.

Recuerda: En algún lugar, ahora mismo está tu ex haciendo pis, mientras tararea una horrible canción, o está en la farmacia, comprando crema para disimular el terrible olor de sus pies. No está pensando en ti.

Ya está bien. ¡Ni un segundo más pensando en él/ella!


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