¿Cómo hacer que mi relación funcione?

Querer entablar una relación de pareja con esa persona que tanto nos roba los pensamientos es algo natural. A cualquier persona enamorada le haría feliz.

Sin embargo, toda relación conlleva una responsabilidad. Para que funcione, se requiere que los dos miembros de la pareja pongan de su parte.

escoger un amante

Lamentablemente muchas personas desconocen que una relación es algo que se debe ir haciendo crecer diariamente para que vaya mejorando. Al principio de la misma, quizás creen que no aparecerá ningún problema y que pueden confiarse: ¿Qué podría hacer daño y mucho menos terminar con algo tan especial como lo nuestro?

Existen muchas maneras de cuidar y alimentar la relación de pareja. La mayoría de ellas están más relacionadas con los detalles cotidianos que con las grandes gestas de amor.

Pero, si tuviéramos que quedarnos con la más importante de todas, rescataríamos ésta:

Una buena comunicación

Una buena comunicación entre los dos es indispensable para que una relación de pareja sea duradera y feliz.

Como ya sabes, para que dos personas puedan comunicarse eficazmente ha de existir una base de respeto mutuo.

Especialmente, la comunicación ha de ser fluida para resolver los problemas, incluyendo esas amenazantes dudas respecto a la fidelidad del otro.

En un caso como ése, si falla la comunicación comienza a crecer la desconfianza. Y ésta deteriora la relación hasta tal punto que, muchas veces, la destruye.

Cada persona tiene sus asuntos personales, al margen de la pareja. Está bien así. Pero con “el otro” tenemos que sentir la libertad de hablar prácticamente de cualquier cosa.

Si existe esa libertad por ambas partes, cualquier problema puede discutirse y resolverse. De eso se trata. Porque todas las parejas han de enfrentar juntas problemas variados.

¿Y qué pasa con la rutina?

Una vez consolidada la relación, la rutina asfixiante puede erosionarla, ir desgastándola poco a poco.

Cuidado con esta asesina silenciosa. Que la pareja se mantenga viva también depende de que los dos puedan compartir actividades. Por supuesto, no siempre las mismas.

La creatividad soluciona esta cuestión. Aprovechemos que el amor despierta la imaginación para generar ideas. No dejemos que la monotonía carcoma poco a poco la relación.

No olvidemos los gestos cariñosos, los juegos, los hobbies… Una pareja se forma sólo para compartir problemas, sino también lo más agradable de la vida.

Y, cuanto más actividades “felices” compartan sus integrantes, más agradable será vivir esa relación. ¿No crees?


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