El rey que sabía más de lo que parecía

En un reino muy lejano vivía el rey Salomón, conocido y respetado por su enorme sabiduría. Un día, fueron a verle dos mujeres que se disputaban a un joven muy bien parecido.

Este joven contable accedió a casarse con mi hija, decía una.

¡No! Él dijo que iba a casarse con MI hija, decía la otra.

espadaComo no dejaban de discutir y la cosa no progresaba, el rey pidió silencio.

Pensó en la solución… Y, al fin, se pronunció:

¡Mi espada! Que me traigan la espada más grande que tengo. Con ella cortaré al hombrecillo por la mitad y cada una de vosotras se llevará una parte de él.

Estupendo. Me parece muy bien, dijo la primera mujer.

La otra, en cambio, no estaba muy convencida:

Señor, no quiero ser la responsable de que se derrame sangre inocente. Consiento con que el joven se case con la hija de esa mujer.

El sabio rey no lo dudó ni un momento. Enseguida proclamó:

Perfecto. Así será. El contable se casará con la hija de la primera mujer.

Quienes estaban presentes se extrañaron y dijeron al rey:

¡Pero si ella estaba dispuesta a que cortaran al hombre en dos!

Por eso mismo -respondió el rey-. Eso es lo que demuestra que es una verdadera suegra.

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