Tener una pareja de la escuela

La escuela es un lugar donde el amor puede surgir fácilmente. Allí se convive durante muchas horas y días.

Se hacen compañeros, se hacen amigos y, quizás, surja también un interés “especial” por alguien. Suponiendo que dicho interés sea correspondido, podría iniciarse una relación de pareja.

¿Es este amor más débil e inestable que una relación entre personas más adultas?

No siempre. Existen relaciones que comienzan en la etapa escolar y duran bastantes años.

Quizás, el principal problema es que ambos están creciendo durante este período de tiempo. Son muchos los cambios que atraviesan si la relación sigue adelante. Y, en ocasiones, cada miembro de la pareja evoluciona de manera diferente (diferentes prioridades, proyectos, carreras, etc.)

cogidos de la mano

Si ya es difícil para dos personas adultas (de vida asentada y estable) mantener una relación, para dos adultos jóvenes, que no acaban de decidir hacia dónde orientar su vida, es más complicado.

Más complicado, pero no imposible.

Los más pesimistas (o los amantes decepcionados) dicen: “La pareja del estudiante nunca será su novia.”

¿Se cansarán el uno del otro? ¿La vida los llevará por caminos diferentes? ¿Los problemas separarán a la pareja?

Respecto al último punto, problemas siempre se dan en las relaciones. Luego, ése no debería ser una razón para desanimarse, sino para aprender a resolver los conflictos que surjan.

En el peor de los casos, si la pareja se rompe, lo vivido siempre servirá de experiencia.

Vale la pena vivir ese amor y aprender a cuidar esa relación: El respeto mutuo; la comunicación; las actividades, metas y aficiones compartidas… Y todo lo que encierra una relación de pareja.

El amor (o aunque se trate tan sólo de un flechazo) es una experiencia de las más emocionantes. Vivámosla, ya surja en la escuela o en el geriátrico. Cada etapa tiene sus propios encantos y sus propios problemas.


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