7 Grandes ventajas de vivir solo

¡Qué sola está la casa sin su amor! Qué triste. Se ha llevado hasta el gato…

Pamplinas. Si estás pasando o vas a pasar un tiempo sin pareja, no te aflijas. Intenta ver el lado bueno y aprovechar lo más positivo de esta etapa.

Ya tendrás la ocasión de compartir de nuevo el mismo techo con alguien que se lo merezca. Por el momento…

libre y feliz

1. Haces lo que te da la gana

Organizas tus cosas y tu horario como tú quieres. No tienes que preocuparte de si encontrarás libre el cuarto de baño cuando más lo necesites.

Y, lo más maravilloso de todo: Nadie, absolutamente nadie, te echará la bronca por la manera en la que haces lo que sea que hagas.

2. Tienes mucho espacio

En realidad, TODO es tu espacio. Ya no has de retirarte al despacho o a una habitación específica para tener tu ratito de privacidad. Se acabó.

Ahora, cuando vuelvas a casa, puedes quitarte los zapatos, dejarlos donde quieras, y tirarte en el sofá tan a gustito.

3. Lo decoras todo como quieres

Puedes decorar toda la casa con tu peculiar estilo, que nadie te pondrá ninguna pega.

Y ya no tendrás que contemplar cuadros, figuritas y memeces que te provocan urticaria en tu reino. Se terminó eso también.

4. Se respira paz

Si llegas cansado (o cansada), no tienes que soportar la visita del enjambre de amigos que a tu pareja le ha dado por invitar sin avisarte.

No te atropellan por el pasillo con una ruidosa aspiradora. La música no suena taladrándote los tímpanos. Nadie viene y va dando gritos.

Qué calma, qué serenidad… Mmmm…

5. No hay problemas de convivencia

La convivencia en pareja suele empezar bien, pero después de un tiempo surgen los problemas debidos a que los hábitos y/o manías de uno son desquiciantes para el otro.

Adiós a ese tipo de broncas y reproches. No tienes que preocuparte de que tus costumbres hogareñas incomoden o molesten a otro (a menos que tus vecinos se quejen, pero ya sería por algo más gordo).

Por el momento, puedes dejarte los platos sin lavar hasta el otro día o apretar el tubo de la pasta de dientes por donde te dé la gana.

6. Tus cosas son tuyas

Tus cosas sólo las tocas tú. Nadie te las cambia de sitio ni las toma prestadas, avisando o sin avisar.

7. Aprendes a ser independiente

Aprendes cosas muy útiles en este tiempo. Para empezar, a ser autónomo en todas las cuestiones del hogar (si has estado acostumbrado a que ciertas responsabilidades recayeran sobre tu pareja).

Y también aprendes a sobrevivir sin tener a alguien al lado las 24 horas. Eres más independiente, sin la necesidad de colgarte del primer (o primera) chupasangres que te salga al paso.

Todas las etapas de la vida tienen algo bueno y ésta no es una excepción. Disfruta de este tiempo de independencia y, después, si decides volver a compartir el techo con alguien, vive todo lo bueno que traiga esa nueva etapa. ¿No te parece?


Si te gusta la entrada, comparte, por favor...