Ella te dejó porque eres aburrido

Pocos hay como tú en el género masculino. Eres honesto, responsable, decente, cariñoso y tratas a todo el mundo con respeto y consideración.

Ella no puede ni pudo tener queja alguna en ese sentido. Tendrás tus defectos, pero nadie te quita lo buena gente que eres.

Entonces, ¿por qué te deja? ¿Es que hace falta ser un mal tipo para que las mujeres te adoren?

tipo aburrido

No, no… Ella no te dejó por ser demasiado bueno, sino por ser aburrido.

  • Se quedaba dormida cada vez que tú te ponías hablar de no-sé-qué rollos.
  • Le fastidiaba preguntarte una y otra vez: ¿Qué hacemos el fin de semana? Y de que tú le contestaras: Me da igual. Lo que tú quieras, amor.
  • No le pudo encontrar el punto divertido a tus bromas. Tú eras el único que se lo veía.
  • Cuando te llamaba por teléfono a media noche, lo más erótico que se te ocurría decirle era: ¿Qué llevas puesto?
  • Era ella quien, de vez en cuando, tenía que pedirte que la sorprendieras.
  • Se cansó de que siempre hicieras y dijeras más o menos lo mismo. ¡Qué chico tan poco variado!

Para empezar, no te castigues. Cuando dos personas tienen intereses y objetivos muy distintos, pueden considerarse mutuamente muy interesantes o mortalmente aburridos.

Luego, quizás tú seas el colmo del aburrimiento para esa mujer, pero no para otra, que tenga unos intereses similares a los tuyos.

Considera este asunto. Lo peor que puede pasar es que llegues a la conclusión de que eres soporífero para todo el género femenino; un somnífero con patas.

Eso tampoco es tan grave, ¿sabes? Es mucho más sencillo salir de la monotonía y añadirle picante a la vida, que aprender a ser una buena persona.

Lo más valioso, ya lo tienes: Eres un buen hombre, de ésos que están en peligro de extinción.

¿Vas a intentar ser más espontáneo, a probar cosas nuevas, a perder antiguos miedos, a dejar de ser tan complaciente con los demás…?

Prueba a diseñar una vida donde tú estés a gusto y donde te emocione invitar a una mujer, para que forme parte de ella. Una vida llena de cosas bonitas, de verbos, de rica variedad.

Eso, si te apetece. Si no, ya llegará la mujer que sepa apreciar quién eres y que comparta tus intereses e inquietudes. Alguien que no te considere aburrido, en absoluto.

Tú tienes la decisión en tus manos. Elige lo que quieras. Pero, por favor, que no sea quedarte ahí en un rincón, compadeciéndote de ti mismo y creyendo que el amor no se hizo para ti.


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