¿Tener pareja te está engordando?

Últimamente estás más ancho de la felicidad. O tú, más ancha que antes.

Desde que te emparejaste, tanta felicidad comenzó a redondear tu figura. ¿Por qué estás engordando?

engordando con pareja

Existe la vieja creencia de que, mientras que estamos solteros, tendemos a cuidarnos más (eso incluye la figura) para que sea más fácil atraer a la potencial pareja.

Ya, una vez que tenemos pareja y que la relación está caminando, nos relajamos… Y ahí es donde comienzan a aparecer esos kilitos de más.

La sabiduría de las abuelas tiene razón en buena parte de los casos. En el tuyo, pregúntate cómo ha impactado el emparejamiento en tus hábitos de vida:

  • ¿Demasiadas visitas a restaurantes? ¿En vuestras citas siempre está presente la comida?
  • ¿Te han conquistado por el estómago y siguen reconquistándote por el ídem a diario?
  • ¿Pasas los fines de semana con tu pareja, viendo películas, comiendo pizza, poniéndote hasta las cejas de patatas fritas, chocolate, etc.?
  • ¿Te vistes con ropa más cómoda (esto es, más ancha)? (Con esa forma de vestir tardas más en darte cuenta de que tu figura anda ligeramente descuidada.)

Si comes de más y has añadido a tu repertorio alimentos poco saludables, ahí tienes la respuesta a… ¿Por qué el amor me engordó así?

Como le sumes unas citas de pareja en plan sedentario, el panorama no puede estar más claro: El amor no te engordó. Los nuevos hábitos que adoptaste lo hicieron.

Vamos con las soluciones.

¿Es compatible tener buena figura con tener pareja?

Si tu pareja hace de los pecados de la gula y la pereza su principal filosofía de vida, lo tienes más difícil. Si no es para tanto, aquí tienes unas sugerencias:

  • Sigue alimentándote con productos sanos, incluso si tu pareja no te imita porque le debe devoción a la comida chatarra.
  • No te saltes tu rato de ejercicio diario y utiliza tus piernas para desplazarte, por mucho que tu amorcito quiera llevarte en coche hasta al lavabo.
  • Si quieres darte tus caprichillos culinarios en las noches románticas, genial. Intenta que se rematen con una buena sesión de baile… O ya sabes qué otras opciones hay para quemar calorías por un tubo.
  • Si tu pareja come al estilo de un desfallecido que llega de la guerra y, aun así, no engorda ni un gramo, mejor para él/ella. Como tu caso es distinto, procura no competir a ver quién come más.

En esencia, usa tu sentido común para evitar excesos con la comida y esquivar tentaciones grasientas que no van a ningún sitio. Bueno, sí… a tu cintura.

¿Qué te parecen las ideas? Serás lo mismo de feliz, pero un poquito más flaco/a.

Imagen de Jason Rogers


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