¿Tu EX te fuerza a mantener una relación de amistad?

Cuando termina una relación de pareja, toca sanar las heridas y, durante ese proceso, es muy difícil redefinir una relación con quien hasta entonces ha sido tu pareja.

¿De pareja a sólo amigos? Tras pasar un tiempo, es posible llegar a ser amigo de quien un día fue tu pareja. Pero no hay que forzarlo, ¿no crees?

Tiempo para poner orden

Termina la relación y necesitas tiempo para expresar tu dolor, para desahogar tu ira y para respirar aire fresco.

¿Cuánto tiempo? ¿Dos meses, dos años…? El que sea necesario. Lo ideal es que, durante el mismo, cada miembro de la pareja pueda sanarse por su lado.

ex que controla

¿Qué pasa si tu EX no te concede el espacio y el tiempo que necesitas? ¿Qué tal si reclama su derecho a ser tu amigo, en nombre del cariño que un día os unió?

Parece un chantaje… y lo es.

Tu EX te llama. Te dice palabras amables… Puede que intente abrazarte. Tú te incomodas y sientes algo extraño. ¿Culpa, quizás?

No te apetece tener una relación cercana con tu EX. Pero tampoco te sientes bien rechazando su amabilidad y atenciones.

Abre los ojos: Tu EX es un terrorista emocional. Y con los terroristas no se negocia.

Ese EX no es tu amigo

Un verdadero amigo respeta tus límites. Entiende que necesites tiempo y que ciertas actitudes te incomoden.

¿Tu EX se comporta así? Un individuo que está esperando la menor oportunidad para sembrar en ti la culpa con tal de mantener una relación contigo NO ES tu amigo.

No tienes que quedar con él/ella. No tienes que contestar sus suplicantes mensajes. No tienes que convertirte en íntimo/a de tu EX sólo porque, al despedir la relación, quisiste tener la fiesta en paz.

¿Cuándo sabes que tu EX está manipulándote?

Hay una manera sencilla de darte cuenta. Cuando tu EX guarda cada palabra que dijiste (para usarla en tu contra), no tienes la menor duda de que te está chantajeando.

Si al final de la relación concluiste: Seamos amigos, tu EX usará esas palabras para su conveniencia, aunque realmente tú dijeras eso por ser amable, más que nada.

Si usas esa amabilidad para firmar en un mensaje dirigido a él/ella, por ejemplo, también tomará nota.

Cada palabra que digas la usará para reclamarte, para sembrar en ti la culpa: Tú dijiste… Tú me prometiste… Tú has cambiado conmigo…

Dirá que le duele tu actitud y que no entiende porqué te comportas así.

¿Sabes? No te está dejando que te salgas del caminito que te tiene trazado. Y, si no lo haces, te aseguro que te llevará a su terreno. Tú decides si quieres pisarlo o no.

Si no quieres, deja de sentirte culpable y detén este juego. Si un día consideraste la posibilidad de continuar siendo amigo/a de tu ex, hoy tienes todo el derecho del mundo a cambiar de opinión.

Decide si quieres seguir en este tira y afloja o si es hora de decirle: Buena suerte con tu vida. Adiós.

Imagen de lism.


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