Donde reina el amor, sobran las leyes

Frase bonita donde las haya, desde luego. Se asume que la pronunció un conocido griego hace un par de miles de años. Da igual. No importa quién la dijera, sino que hoy va a ser objeto de reflexión para nosotros.

A priori, ¿estás de acuerdo con la frase?

Saber hasta dónde llega el amor

flechazoMi opinión es que es una frase muy acertada. Tanto que, de hecho, el amor que se siente por otra persona es medible en función de la cantidad de leyes y normas que se está dispuesto a transgredir.

Por supuesto, no es cuantificable, pero ¿estás realmente enamorado si no estás dispuesto a infringir leyes que te impiden amar a esa persona?

El flamenco ha hecho referencia a esta cuestión en muchas de sus canciones, así como la poesía española (será que los latinos somos más pasionales, como suele decirse).

Así, no es extraño encontrar poesías o canciones que afirmen “por ti yo sería capaz de pedir limosna, de matarme y de matar”, o “para que nunca nadie me robe tu cariño, llevo en la cintura pistola y cuchillo”.

Como puede verse, es el mayor de los extremos, pero ilustra la reflexión del día.

¿Tú serías capaz de transgredir las leyes, las normas y convenciones sociales por la persona que amas?

¿Acaso no es un acto de amor robar comida para alimentar a tus hijos? ¿No es un acto de amor agredir a quien ha hecho daño a tu pareja? ¿No fue un acto de amor la guerra de Troya?

El amor es irracional. Y las leyes, por su naturaleza, son fruto de la razón y del buen juicio. Es, por tanto, normal que choquen en no pocas ocasiones.

Sin embargo, se llega a un punto importante cuando se alcanza esta última reflexión: ¿Qué valoras más? ¿Lo irracional o lo racional? ¿El caos o el orden? ¿El amor o la ley?

Si quieres mi opinión, si de verdad estás enamorado, no puedes elegir. Te moverás por la irracionalidad, aunque te lleve al caos, y te obligue a quebrantar la ley.

Y no importa cuán racional y sereno fueras antes. Porque el amor, cuando es de verdad, se apodera de uno y le hace cometer estupideces.

Así que, si en ocasiones haces tonterías que luego no sabes porqué las has hecho, si has quebrantado la ley por alguien y volverías a hacerlo, si a veces te abruma el poder que ese amor tiene sobre ti, pero no puedes soportar la idea de darle fin… Te felicito, estás realmente enamorado.


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