Amor rápido que termina rápido

Lo que empieza muy rápidamente suele terminar del mismo modo. Rápido llega, rápido se va.

Por ejemplo, imagínate que visitas una página web que te encanta. A los pocos minutos, no dudas en suscribirte para recibir las actualizaciones.

Pero, ¡maldición! No pasan ni veinticuatro horas y tienes el correo llenito de notificaciones. ¡Qué agobio! Aguantas un par de días y… ¡venga llegar mensajes! Normal que te canses.

Total, que decides cancelar la suscripción. El sitio es interesante, pero no tanto como para que te spammee el día entero.

Con algunas relaciones pasa esto mismo.

rápido

Conoces a una persona que te causa muy buena impresión. Le muestras tu interés y… ¡hala! Comienza el bombardeo de atención (mensajes, llamadas…).

Quizás te resulte fastidioso (como el spam) o quizás no. Pero no me digas que no se te pone la mosca detrás de la oreja. Acaso no te preguntas: “¿Por qué este chico/chica se esfuerza tanto? Si apenas nos conocemos…”

Otro punto sospechoso: El chico o la chica confía en ti enseguida. Dice que se siente como nunca antes se había sentido con nadie. Y, apenas un par de días después de salir con él, te cuenta los secretos más oscuros y/o dolorosos de su vida.

Puede que tú te sientas contento/a y especial por haberte ganado su confianza tan rápidamente. Aunque, en realidad, esto suele ser un indicador de que, por tu bien, es preferible que empieces a correr en sentido contrario.

Eso no es motivo de celebración. No es un buen síntoma. Puede que este chico/chica te esté usando como vertedero de sus problemas emocionales… o a saber.

Porque las relaciones necesitan tiempo para construirse. Tú necesitas tiempo para conocer y confiar en la otra persona. De la noche a la mañana no surge esa devoción absoluta por alguien a quien estás empezando a tratar.

Así es que, si te ves bombardeado/a de atención, saturado/a, desbordado/a, por este chico/chica que se apega a ti como si fueras maná en el desierto, saca tus antenitas.

Yo que tú cancelaba la suscripción. Tú, decidas lo que decidas, ten cuidado.

Imagen de NASA’s Marshall Space Flight Center


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