Cómo controlar los nervios cuando estás con la persona que te gusta

Te tiemblan las piernas, comienzas a sudar y las clásicas mariposas revolotean en tu estómago. ¿Qué te está pasando?

¡Cielos! ¡Es él/ella, que viene hacia donde tú estás! ¿Qué haces? ¿Sales corriendo o enfrentas la situación?

De correr, nada. Vamos a echarle un poquito de valor. Aquí tienes estas ideas, que te vendrán muy bien para la próxima vez que te pase.

nervios

Acepta tu nerviosismo

Eso, lo primero. Que no te dé rabia ser un manojo de nervios en cuanto ves que él/ella aparece por la esquina. A todos nos ha pasado más o menos lo mismo.

Así es que acéptalo como algo natural. Ese nerviosismo es una reacción emocional normal. No hay lugar para la frustración ni para la vergüenza, por tanto.

Respira despacio

Cuando estás nervioso/a, la respiración es más rápida y superficial. Algo sencillo que te ayudará a estar más calmado es respirar lenta y profundamente.

Claro, en ese instante es difícil que te salga la técnica si no has ensayado primero. Yo que tú practicaría antes. Porque, créeme, te será de gran ayuda en ésta y en otras ocasiones.

Por ejemplo, puedes practicar este ejercicio: Toma aire mientras cuentas mentalmente hasta cinco y expúlsalo, también despacio, contando hasta cinco. Sólo con eso evitarás que el corazón lata a mil por hora cuando se acerque… (ya sabes quién).

Corta con tus pensamientos negativos

Si estás con él/ella, dale una patada a lo negativo que se te pase por la cabeza. Entre los pensamientos a patear están éstos:

  • Asumir que él/ella ve los mismos defectos que tú ves en ti mismo/a.
  • Creer que, cada vez que te encuentras con él/ella, es una oportunidad para que le gustes menos o se decepcione de ti.
  • Exagerar, creyendo (por ejemplo) que, por una frase poco acertada que has dicho, él/ella va a pensar que eres imbécil hasta la médula.
  • Pensar que cualquier cosa que diga él/ella puede ser una indirecta en tu contra. Por ejemplo, él/ella dice: “Me encanta la gente risueña.” Y tú interpretas: “Me acaba de decir que no le gusto, porque yo soy más serio/a que el Código Penal.”

¿Para qué te sirve pensar en esas cosas? Si sorprendes pensamientos parecidos a los de arriba paseando por tu mente, despáchalos.

¿No puedes hacerlo? Desde luego que sí. Mira el punto que sigue…

Céntrate en él/ella

Olvídate de tu nerviosismo, de tus defectos y de todo lo demás. Si tienes la oportunidad de hablar con él/ella, vuelca toda tu atención en su persona.

Pregúntale cosas que te interese saber. Escúchale con atención. Así, no sólo controlarás tus nervios, sino que recopilarás datos de interés sobre él/ella.

Y, quién sabe, la charla puede animarse y después estarás tú muy cómodo/a respondiendo también a sus preguntas…

La idea es buena. (No digas que no.) Espero que todas ellas te sean de utilidad.

Imagen de Ardinnnn 🙂


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