¿Te esfuerzas demasiado en gustarle?

Deseas tanto que se fije en ti, que esté contigo, que la relación funcione… que te esfuerzas lo indecible en agradar a tu reciente pareja. Tanto, que quizás dejas de ser tú mismo/a, de paso que logras el efecto contrario que pretendes.

Si quieres que una relación inicie con salud y anhelas ganarte el corazón de la otra persona, la mejor opción es mostrarte como eres.

Con la parte buena no hay problema. ¿A quién le amarga un dulce, después de todo? Y con la parte mala, tampoco debería haberlo.

Sé como tú eres, porque todos tenemos momentos en los que somos insoportables. ¿Quién no? Tu pareja, también. Deja que los vea, que los acepte y que los tolere (como tú toleras los suyos).

corazón perforado

Si, por ejemplo, eres cabezota o una persona muy independiente, no trates de ocultar esa característica (la que sea) tan sólo porque has descubierto que a él/ella no le gusta o sospechas que no le hará gracia.

Deja que sea él/ella quien decida si le interesas como eres o no. Y, si resulta que no le interesas, acéptalo. No dudes que encontrarás a quien sí le vas a gustar tal y como eres. (Todos somos distintos y nos gustan cosas diferentes.)

En un primer instante, parece que la estrategia más efectiva es tomar nota de lo que le puede gustar a la persona de quien te has enamorado y tratar de encajar en ese molde. Pero, si eso te cuesta dejar de ser tú, ¿crees que vale la pena?

Por eso, deja de esforzarte en encajar en un molde que te viene estrecho, porque a largo plazo es agotador y no vale la pena.

Ten confianza en ti. Del mismo modo que a ti te gustan ciertas personas tal y como son (con defectos incluidos), tú les gustarás a otras tantas.

La cuestión es dar con la persona indicada; no encajar en un molde a la fuerza.

Imagen de Pulpolux !!!


Si te gusta la entrada, comparte, por favor...