Cuando te lamentas del tiempo que perdiste en una relación

Dedicaste lo mejor de ti a una relación que fracasó. Tenías planes para el futuro; la vida más o menos encarrilada. Todo eso se esfumó y tú te sientes mal por el tiempo y la energía que volcaste en esa relación.

tiempo pasado

No, no se puede volver atrás el tiempo. Pero tu vida puede ser mucho mejor de lo que era. ¿Por qué no?

Para hacer las paces contigo mismo, has de empezar por aceptar la situación. Y aceptarla implica confiar en ti y en tu criterio.

Tú elegiste comenzar esa relación (por los motivos que fueran). Tú elegiste quedarte en ella. Tú eliges su final. Y, si no lo has elegido, igual has de aceptarlo.

No ha sido tiempo perdido ni malgastado. En su día tuviste razones para actuar como lo hiciste. Cada paso que diste formó parte de tu camino hasta aquí.

Llora, deja ir el dolor. Y, cuando estés listo, elige tu nuevo rumbo.

Deja de prestar atención a lo que supuestamente perdiste o a cómo te hubiera gustado que fueran las cosas. Piensa en tu vida a partir de ahora.

¿Qué es lo que quieres hacer? ¿De quién quieres rodearte? ¿Por dónde te apetece volar?

Algo que te ayudará bastante en este proceso de reconstrucción personal es NO compararte con otras personas.

Cada uno tiene su historia, con sus altos y sus bajos. Así es que ni se te ocurra mirar con envidia a esa gente que está en una relación idílica (o eso parece).

Ocúpate de ti. Tienes mucho que hacer, muchas oportunidades en las que puedes embarcarte. La vida sigue. Trata de desprenderte del equipaje de miedos y lamentos.

Sí, vamos. Porque, aunque esté de más decirlo, yo también me lamenté por los años perdidos en una relación (y en otras actividades en las que también perdí un buen puñado). Pero llega el día en el que tomas la decisión de abrir los ojos para centrarte en las posibilidades que ofrece el futuro.

Son muchas. Son nuestras. ¡A por ellas!

Imagen de Ian Sane


Si te gusta la entrada, comparte, por favor...