¿Te puedes enamorar de alguien que no existe?

La pregunta parece extraña, pero en realidad no lo es. Seguro que conoces a alguien que se ha enamorado de una persona que, al final, resultó ser otra totalmente distinta a la que parecía.

¿Cómo? ¿Que a ti también te ha pasado?

sola

Al principio, con tal de agradarte, esta persona trata de dar una imagen tan impecable que se sale de la realidad.

No, quizás no trate de ser deshonesto/a. Simplemente, quiere tu amor e intenta estar a la altura.

Puede que incluso te comente que está cambiando por ti. Se esfuerza en ser esa persona ideal, que es la que tú ves. Obviamente, a ti te halaga y te encanta que proceda así.

Pero, un buen día, ese cambio artificial se derrumba y sale a flote la verdadera persona. Entonces, te debates entre la confusión y la decepción. Y a él/ella le pasa lo mismo.

Tu pareja también se decepciona de sí mismo/a por haberte fallado. ¡Ay! Se nota que nadie le explicó a este chico o chica que uno siempre ha de cambiar por sí mismo, no por otro (ni tan siquiera por ti, que eres estupendo/a).

El final de esta historia tan vagamente dibujada es incierto.

Si seguís juntos es porque tú has aprendido amar a esta persona por lo que realmente es. Y porque él/ella se ha aceptado a sí mismo/a y, aunque siga intentando darle un giro positivo a su vida, ya no lo hace por agradarte, sino porque le apetece.

Sería un buen desenlace después de todo.

Imagen de J-P.M


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