¿Tu pareja puede convertirte en una peor persona?

Tu pareja puede convertirte en una mejor persona (y tú a él/ella), pero también puede pasar lo contrario. Depende de a quién elijas para compartir tu vida.

¿Conoces el refrán: “Dos que duermen en el mismo colchón se vuelven de la misma opinión”? Pues sí, se cumple muchas veces.

mala gente

Todos nos terminamos pareciendo a las personas con quienes compartimos más tiempo. Así es que ya sabes lo que puede ocurrirte si tu pareja es “mala gente”, pesimista, indolente, cobarde, etc.

A ti se te pegará lo suyo antes de que tú le pegues tus virtudes a él/ella. Es una posibilidad. Porque, seamos sinceros, ser buena persona y tener hábitos saludables requiere trabajo; ser una calamidad, ninguno. Y antes se pega “lo fácil” que “lo difícil”.

Veamos ejemplos…

La pareja que arruina tu salud

Tú tienes hábitos saludables. Te alimentas de manera equilibrada y haces ejercicio. Pero, a fuerza de convivir a diario con una persona vaga y descuidada, terminas contagiándote tú también de esa dejadez.

Te ves engullendo alimentos con escaso valor nutritivo y muchas calorías, yendo a restaurantes donde sirven bazofia y pasando de ir al gimnasio porque, total, tu pareja le tiene alergia a todo deporte que no se practique desde el sofá y con mando a distancia.

Al carajo con tu salud y con el tiempo que invertiste cuidándola.

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La pareja que dinamita tus finanzas

Tienes la costumbre de no salirte del presupuesto y de gastar menos de lo que ganas. Pero te encuentras con una pareja a la que le arde el dinero en las manos. Gasta hasta lo que no tiene.

¿Crees que así puedes seguir manteniendo tus finanzas en orden?

Tú quieres trazar metas a medio-largo plazo; tener un “guardadito” para emergencias, ahorrar para la educación de los hijos (si los hay), etc. Y vives con alguien que sólo piensa en satisfacer sus necesidades o caprichos inmediatos.

O te pones de acuerdo con él/ella en cómo manejar los asuntos económicos, o todos los días estarás discutiendo por lo mismo, hasta que te duela hasta el último hueso del estrés. Y, lo peor… ¡estarás en la ruina!

La pareja que aniquila tus sueños

Tienes objetivos, aspiraciones, proyectos personales. Quieres llegar lejos, ser alguien en la vida. Y, desafortunadamente, te encuentras con el verdugo de esos sueños: tu pareja.

Hay parejas que te prohíben que trabajes para que te dediques a honrar su existencia. (Sí, todavía quedan especímenes de éstos.) Y parejas pesimistas, agoreras y desmotivadoras que le ponen pegas a cada idea que tú les comentes:

– Quiero aprender a tocar la guitarra.

– Cariño, eres muy mayor para eso. Vas a hacer el ridículo.

Antes de comprometerte en serio, asegúrate de que tu pareja respetará tu derecho a desarrollarte como persona. Comparte tu vida con alguien que te ayude a crecer, no que te hunda.

La pareja que te agría el carácter

Tienes amigos y te llevas bien con ellos. En general, eres una persona de trato agradable, respetuosa con todo el mundo.

Imagínate qué pasaría si convives a diario con una pareja que critica a los demás, se burla a sus espaldas, juzga a la ligera (creyéndose en posesión de la verdad, sin tener ni idea), pone motes a otras personas haciendo mofa de alguna característica física, etc.

Si es que no acabas amargado/a, a ti se te pegarán muchas de las costumbres de este encanto de persona, tu pareja. No en un día ni en dos… Pero deja que pasen los años y verás cómo se nota su influencia en tu forma de ser.

Conclusión: Tu pareja puede ser alguien que te arruine la vida, poquito a poco, y te convierta en una peor persona. Ten cuidado. Elige bien.

Imagen de Alex Holzknecht


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