¿Estás agobiandolo con tus mensajes de texto?

Comienzas a salir con un chico y te dejas llevar por un exceso de entusiasmo. Se te hace fácil y divertido estar en permanente contacto con él a través de mensajes de texto. Le mandas uno… y otro… y otro.

Hasta que, poco a poco, notas que él comienza a retrasarse con las respuestas y que cada vez es menos expresivo.

mensajes de texto

Las razones por las que eso ocurre pueden ser diversas. Aquí vamos a considerar una: Que lo estés abrumando con tanto mensaje. Puede ser que tanta efusividad de tu parte lo esté agobiando.

¿Cómo saberlo? Apuntemos ideas.

1. Modérate con los mensajes.

Reduce la cantidad de mensajes que le envías. Así, si él comienza a mandarte más a ti, puedes deducir que, efectivamente, antes le estabas escribiendo demasiado.

Y también puedes observar si esos nuevos mensajes son más “comunicativos”. En esto, la calidad le gana a la cantidad, ¿no te parece?

2. Pregúntale a él.

Es la manera más directa y clara de saber si te estás pasando con los mensajes. Queda con él, para pasear, comer o tomar café y se lo preguntas.

Pero, ¡ojo! Evita decirle cosas como: “¿Por qué TÚ ya no me contestas igual cuando te envío un mensaje?” Así le estás echando la culpa a él y no se trata de eso.

Habla de ti, de cómo tú estás interpretando la situación. Por ejemplo: “Creo que te estoy escribiendo mucho. Se me hace muy fácil comunicarme por teléfono y, como estoy tan contenta en estos días…”

Expón tu punto de vista y deja que él te hable del suyo. Ya te dirá si es que ha perdido interés o si, a causa de sus actividades diarias, no puede estar respondiendo mensajes con mucha frecuencia.

Sus motivos no los conoces hasta que él te hable de ellos. Evita imaginártelos y deja que sea él quien te los aclare.

Después de que tengas clara la situación, tomas la decisión que creas conveniente.

3. Echa un vistazo a tu teléfono.

En tu teléfono están registrados cada uno de los mensajes que le envías. Cuéntalos. Reléelos. Intenta ponerte en los zapatos del muchacho.

¿Qué pensarías si alguien te mandase a ti esos mensajes a lo largo del día?

A saber… Quizás para ti no sea ningún exceso, porque te comunicas de manera parecida con tus amigos. Pero, ¿y si su estilo es otro? ¿Y si tú le estás escribiendo cuando él está intentando concentrarse en el trabajo?

4. Consúltalo con un amigo.

Si quieres tener una opinión imparcial y puedes hablar de este tema con alguien de tu confianza, ésta es una buena idea.

Coméntale cada cuando le estás enviando mensajes al chico… Pregúntale si le parece excesivo o razonable. Deja que te dé su visión del asunto.

Eso sí, pregúntale a un amigo/a que no tenga reparos en decirte la verdad; no a quien sabes que te va a decir lo que quieres escuchar, por tal de no herir tus sentimientos.

 

En resumen: Antes de deprimirte y dar por sentado que tu chico se está cansando de ti, trata de analizar la situación de una manera objetiva.

Quizás el tema se resuelva, simplemente, escribiendo un poquito menos.

Imagen de Kamyar Adl


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