Ten tu propia identidad en una relación. No la pierdas.

Vivir en pareja no es obstáculo para que tú sigas siendo una persona con sus propias inquietudes, relaciones y asuntos que resolver.

Al contrario, mantener tu identidad personal es importante, tanto para ti como para construir una relación saludable de pareja.

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Recuerda que tu pareja se sintió atraída por ti, por tu forma de ser. ¿Por qué perder tu individualidad?

Aquí tienes algunas sugerencias para asentar tu propia identidad y cultivar la seguridad en ti mismo, aun viviendo en pareja:

1. Ten tus propias amistades

¿Tu grupo de amigos es el mismo que el de tu pareja? Esto puede diluir tu identidad personal, especialmente si ellos te consideran “el/la pareja de…”

En cambio, cuando tienes tus propios amigos, refuerzas tu independencia y la confianza en ti mismo. Ellos te aprecian por ti mismo, por la persona que eres.

Es fácil volverse dependiente de la pareja cuando tienes dificultades para socializar y tu pareja es tu mejor amigo/a, la persona con quien te sientes más a gusto.

Pero acostumbrarse a su única compañía y apoyo hace que te vuelvas más dependiente y esto es perjudicial, tanto para tu relación de pareja, como para ti mismo.

2. Pasa tiempo a solas

A solas contigo, para reflexionar y/o llevar a cabo actividades y proyectos personales.

Ten tu propia vida. Medita tus propias decisiones. No tienes que consultarle a tu pareja cada pequeña cosa que haces o piensas, si no tiene trascendencia en la relación. Ya que, si lo haces, puedes volverte cada vez más dependiente de su aprobación.

Por ejemplo, no necesitas del permiso de tu pareja para comenzar a estudiar otro idioma en tus ratos libres, para cortarte el pelo o para cocinar un plato que él/ella detesta y que a ti te encanta.

3. Mantén vivos tus intereses personales

¿Has hecho a un lado tus hobbies desde que estás en pareja? ¿Has dejado de desarrollar esa parte de ti? ¿Por qué?

Estudia el modo de retomar esas aficiones que te hacen crecer como persona. O comienza con alguna actividad que te guste, que te llene y te ayude a manejar el estrés de la vida cotidiana.

Dedica un tiempo a tus intereses y hobbies. Y permite que tu pareja también desarrolle esta parte de sí mismo/a. Apóyalo/a.

4. Reserva un tiempo para compartir en pareja

Ponte de acuerdo con él/ella. Cada uno puede tener su propia vida y, a la vez, estar en pareja. ¿Por qué no dedicarle un espacio de calidad, en el que los dos estéis dispuestos a compartir el momento?

Mejor calidad que cantidad. Hay parejas que pasan mucho tiempo juntas, pero apenas tienen ocasiones para compartir actividades de ésas que revitalizan la relación. Los compromisos y el ajetreo cotidiano “se comen” estos momentos de intimidad.

Es preferible hacer un hueco en la agenda para vivir un tiempo especial con la pareja. Además, así cada uno también tiene más libertad a la hora de planificar otras actividades: el rato con los amigos, sus hobbies y demás.

 

Conclusión: Tú y él/ella compartís un proyecto de vida, pero sois personas independientes, con derecho a tener sus propias ideas, intereses, amistades…

No es saludable dejar que se pierda la identidad personal y que la vida gire por entero alrededor de la pareja. El equilibrio es una mejor opción, ¿no te parece?

Por tanto, si crees que tu identidad se ha diluido en tu relación de pareja y no te sientes realizado como persona, habla con él/ella de esto. Ése es el primer paso para encontrar una solución donde ambos salgáis ganando.

Imagen de Martin Gommel


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