¿Sales con una mujer muy dominante?

Comenzaste a salir con ella sin saber que, muy despacio, iba a ir invadiendo cada espacio de tu vida: tu corazón, tu cartera, tu casa… hasta convertirte en un títere en sus manos.

Estás a tiempo de escapar y hay señales de peligro, que te están sugiriendo que lo hagas: Cada vez tienes más dificultades para expresarle tus opiniones; has de darle explicaciones constantes sobre a qué dedicas el tiempo, el dinero, sobre dónde has estado y con quién; tu vida empieza a girar en torno a sus intereses.

Ella es quien lleva las riendas.

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Vayamos más despacio y hablemos de estas señales que avisan de que estás con una mujer demasiado dominante. Si observas que a ella la describen muy bien estos comportamientos, reflexiona sobre cómo puede ser tu futuro a su lado.

1. Ella hace los planes. A la hora de salir por ahí, ella propone y dispone. Sus preferencias tienen prioridad sobre las tuyas.

Muchas veces te tienes que aguantar. Ir a lugares o realizar actividades que no te gustan con tal de que ella esté contenta.

2. Lleva la voz cantante en decisiones que os conciernen a ambos. No sólo es la jefa cuando se trata de salir. Es dominante en todo lo demás.

Tú la vas dejando en cuestiones poco trascendentes. Por ejemplo, cuando encargáis una pizza y ella la pide a su gusto. O cuando vais a asistir a algún evento y ella, después de elegir su ropa, decide cómo tienes tú que ir vestido…

Poco a poco, cada aspecto vital va cayendo bajo su supervisión.

3. Te falta al respeto. Quizás no te insulta directamente, pero con su falta de consideración hacia tu punto de vista y tus prioridades ya está mostrando una actitud poco respetuosa hacia ti.

Hay otros gestos sutiles que también están de más. Por ejemplo, sus comentarios burlones acerca de tu apariencia, de tus hobbies, de tus padres o amistades.

Ella deja caer comentarios “simpáticos”, ridiculizando lo que no le parece adecuado. Y espera que tú los encajes bien. Si no, es que no tienes sentido del humor. (Eso te dice.)

4. Elige con quién tienes que relacionarte. No te sorprendas si, poco a poco, sales menos con tus amigos o si dejas de hablarte con chicas que ella considera “una amenaza”.

Como si se tratara de una secta, esta mujer controladora va separándote de quien pueda acapararte o meterte ideas poco convenientes en la cabeza.

5. Invade tu espacio personal. Increíble, pero cierto. La señorita decide que tu aparador quedaría mejor con unas cuantas velitas perfumadas y allá que te las planta.

Definitivamente, no tienes buen gusto decorando tu casa. Ella se encargará de darle un toque distinto. Y, ya que haya hecho y deshecho, quizás te pregunte: ¿A que así está más bonito?

6. Controla tu economía. Ella se arroja el derecho de influir en cómo decides gastar o invertir tu dinero.

No te extrañe verte tomando decisiones de las que más tarde te arrepientas. Quizás te convenza para que le prestes dinero a su familia o para que te gastes tus ahorros en quién sabe qué cosa.

7. Te presiona en cuestiones de trabajo. Por ejemplo, no deja de insistirte en que pidas un aumento de sueldo, en que busques un trabajo que deje más dinero (aunque a ti no te haga ninguna gracia), en que trabajes más horas… o menos.

Al estrés laboral que ya tienes se le suma éste, el que aporta tu chica.

8. Decide sobre tu tiempo. Te tiene bien controladito. Gracias a las facilidades tecnológicas, sabe dónde estás y qué estás haciendo. Y, en el instante en el que crea conveniente, te llama o te manda un mensaje, que tienes que contestar para que no se moleste.

Así, todo el día. Qué marcaje… Qué agobio, ¿no?

Bueno, eso lo decides tú. Si te sientes cómodo con una chica que cumple con muchos puntos de los anteriores, estupendo.

Pero, si ya estás harto, no aguantes más. Busca a una persona que te respete, que te dé tu espacio y te deje ser tú mismo. Ésta, día a día, está vampirizando tu autoestima y tu independencia.

Imagen de Dieselducy, Andrew R


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