Cuando dejas tu hobby porque a tu pareja no le gusta

¿Has dejado un hobby porque tu pareja no lo aprueba? ¿Y por qué tendría que aprobarlo?

Cuando comenzó la relación, tú solías jugar al tenis o tocar la guitarra con los amigos. Poco después lo dejaste, porque él/ella no compartía esa inquietud.

Quizás te pidió que renunciaras a tu hobby para poder pasar más tiempo contigo o puede que tú optaras por hacer a un lado tus aficiones porque te incomodaba que no fueran del agrado de él/ella. Quién sabe porqué dejaste lo tuyo…

El asunto es que, mientras tu afición no perturbe la vida de tu pareja ni le hagas mal a nadie, tienes derecho a decidir qué hobbies quieres tener, le gusten o no a él/ella.

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Tienes derecho a decidir sobre tu vida y a disponer de tiempo para hacer lo que te hace feliz. Cosa que no quita que también compartas tiempo con tu pareja e incluso practiques un hobby a dúo, uno del gusto de ambos. Las dos cosas son compatibles y deseables.

No renuncies a tu hobby

Por una parte, es sano para la relación que cada miembro de la pareja tenga su espacio personal. Un espacio donde pueda desarrollar sus intereses, que seguro que no coinciden del todo con los que tiene la pareja.

Por otra, es sano porque tú eres más feliz. Y eso también repercute de manera positiva en la relación. Además de que tú te vas a sentir mejor contigo mismo, tienes más cosas que compartir con él/ella.

Por tanto, si te encanta tocar la guitarra, jugar al fútbol, reunirte con tu club de lectura… o lo que sea, ¡adelante!

Háblalo con él/ella, pero no le pidas permiso o esperes que le guste lo tuyo. Después de todo, ¿a que tú ves bien que tu pareja disponga también de un poco de tiempo para hacer lo que le gusta?

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