7 Cosas que hacer mientras esperas su llamada

La cita fue bien. Más que bien. Dijo que hablaríais por teléfono. Y, claro, tú esperas que te llame. ¿Por qué no habría de hacerlo? Aún hay tiempo.

Pero a ti se te hace tan larga la espera… Tienes los nervios a flor de piel. La impaciencia crece por instantes. ¿Cómo le pones freno a esa ansiedad que no te deja pensar en otra cosa?

esperar

Seguro que tienes tus remedios preferidos. Y, por si no has probado la eficacia de éstos, ahí van:

1. Haz ejercicio.

El ejercicio es mano de santo para aliviar el estrés. Comienza a mover tu cuerpo con ganas: corre, salta, baila… ¡hasta sudar a chorros!

Las endorfinas recorrerán tu cuerpo y, además de relajado/a, te sentirás una pizquita más optimista. El teléfono está por sonar.

2. Haz tareas domésticas.

Incluso si piensas que las tareas domésticas son un tostón (como muchos de nosotros), hay que admitir que tienen su punto relajante.

Estoy pensando en barrer, fregar, limpiar… y todas ésas en las que haces movimientos repetitivos. Y, si ésas no te gustan, podrías dedicarte a ordenar tu armario.

3. Hazte un arreglillo personal.

Lo del armario puedes combinarlo con esto. ¿Qué tal si haces una compilación de la ropa que mejor te sienta?

¿Y si, en lugar de arreglar la casa, te arreglas tú un poco? Tu pelo, tus uñas, etc. (Sí, esto suena más agradable que la limpieza.)

4. Escribe sobre la experiencia.

¿Cómo fue esa primera cita (o las sucesivas)? ¿Qué sientes ahora mismo? ¿Cuáles son tus temores?

Escribir es una experiencia muy terapéutica: te relajas, ordenas tus pensamientos y, si tienes preocupaciones, con ayuda de las palabras se hacen más pequeñas.

5. Sal de casa.

Tomar el aire fresco es otra buena opción en estos momentos. Pasea despacio. Preferiblemente, en algún espacio verde, donde haya cobertura para el teléfono, por supuesto.

6. Duerme.

Si ya es tarde, considera irte a dormir. Mañana llamará.

Aprovecha para descansar, que seguro que tienes una vida muy activa. Y, cuando uno está descansado, sobrelleva mejor el estrés de la espera. Todos los “estreses”, en realidad.

7. Llama tú.

Ésta es la mejor de todas. Ya basta de esperar. Si sabes que a él/ella le gustas y es recíproco por tu parte, ¿por qué no llamas tú?

Quizás, esa criatura enamorada está pasando por un momento de nervios e impaciencia parecido. Total, sólo quedasteis en hablar. ¿Qué más da quien llame primero?

Si quieres escuchar su voz, llama. Déjate de jueguecitos para hacerte la interesante (o el interesante). O vence el miedo, si es el caso. ¿Qué es lo peor que puede pasar?

Imagen: stationary time /24.9


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