¿Vale la pena llorar por él?

Él se portó como un patán. Sabes que no merece tus lágrimas. Pero, ahí estás, llorando a lágrima viva.

No merecías que te engañara, que te manipulara, que te rechazara de mala manera o cualquiera que fuera el mal trato que tuvo hacia ti.

llorar

Tus amistades ven cómo sufres y, para consolarte, te dicen lo que ya sabes: Que él no se merece tantas lágrimas; que no vale la pena el sufrimiento.

Y, al dolor que sientes por lo que te hizo, se suma entonces la sensación de estar haciendo el ridículo, llorando por un desgraciado que te hizo daño. Un tipo que no merece ni que padezcas la más leve deshidratación.

¿Habrá cosas mejores por las que llorar? ¡Qué indignación!

Dándole vueltas a esta idea, te propones dejar de llorar. Te resistes a hacerlo. Y el dolor se intensifica, porque quiere salir y no lo dejas.

Llora, llora, llora…

No hagas caso a quien te dice que no vale la pena llorar. Sí, sí vale la pena. Si necesitas llorar, llora. No lo estás haciendo por él. Lo haces por ti.

Lloras porque eso es lo que te pide el cuerpo para dejar salir el dolor. Lloras porque tú lo necesitas para sentir alivio, descanso.

No vas a estar llorando media vida. Pero ahora te hace falta hacerlo. ¿Por qué vas a privarte? ¿Por qué vas a sentirte mal, culpable o ridícula expresando lo que sientes?

Seguramente, él no merece ni una sola de tus lágrimas. Pero tú sí te mereces liberar el dolor, limpiar las heridas, estar en paz… Por eso lloras, no por él.

No te reprimas. No te resistas. Llora en paz, si así lo sientes. Llora por y para ti.

Todos lo hemos hecho y lo seguiremos haciendo para que las penas no se nos queden pegadas al pecho.


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