¿Cómo has llegado a ese punto?

¿Cómo has llegado hasta ahí? Ya no piensas en ti mismo, ni por ti mismo. Toda tu vida gira en torno a tu pareja. Ella está antes que cualquier cosa. Antes que tú, antes que tu familia y antes que tus amigos.

llorar

Ella te tiene agarrado por una correa, como a un perrito. Cada paso que das requiere su visto bueno. Más que una relación de pareja, se asemeja a una de amo y esclavo, donde tú eres lo segundo.

  • Dejas lo que estás haciendo a medias cada vez que ella se le antoja que hagas otra cosa.
  • Cuando te llama por teléfono, interrumpes tus conversaciones con los demás, por importantes que sean, porque a ella puede sentarle mal que no le contestes enseguida.
  • Tienes que pedirle permiso a tu pareja para salir con tus amigos. Para practicar tu hobby. Para cualquier cosa que haces. Sólo falta que también tengas que pedirle autorización para usar el baño.
  • Cancelas tus planes cada vez que a ella le parece. Los suyos son mucho mejores.
  • Ella te pide que hagas algo que no quieres hacer y lo haces. Con agrado o sin él, lo haces.
  • Te privas de decir lo que quieres, hasta de hacer un chiste espontáneo, por si ella te escucha y pone mala cara.
  • Te callas y te aguantas cada vez que ella te grita, aunque quien tenga la razón en la discusión seas tú y no ella.
  • Tienes que estar en casa a ciertas horas. Comer, dormir, salir y entrar cuando ella quiere.

¿Cómo has llegado a ese punto? ¿Eres feliz en una relación así?


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