Ojalá lo hubieras hecho antes

Miras hacia atrás y te arrepientes de lo que pudiste hacer y no hiciste:

  • ¿Por qué no invité a salir a esa chica?
  • ¿Por qué no dejé antes esa relación?
  • ¿Por qué no empecé a ponerme en forma cuando era más joven?
  • ¿Por qué no busqué otros amigos?

O, tal vez, te arrepientes de lo que hiciste y desearías no haber hecho nunca.

pasado

De igual manera, nada de eso sirve. El presente es todo cuanto tienes. Todo lo vivido te ha conducido hasta este momento. Y, como tratamos de hacer los demás, te toca aceptarlo como es.

Además, mientras continúas pensando en lo que pudo haber sido y no fue, mientras estás atascado en los errores que cometiste en el pasado, te estás perdiendo lo de ahora.

Ya no puedes cambiar lo que hiciste. Pero todas esas experiencias han servido de algo. Tanto lo que hiciste como lo que no, dejaron lecciones valiosas.

Has crecido. Ahora mismo actuarías de un modo distinto si se presentaran circunstancias parecidas. Y eso es gracias a lo que has aprendido de la vida y de ti mismo.

Mira hacia delante

Es hora de dejar los lamentos. En lugar de mirar hacia atrás, alégrate de lo que estás haciendo ahora:

  • Me estoy poniendo en forma.
  • Estoy saliendo con un chico estupendo.
  • Qué bien que esté aprendiendo inglés. ¡Nunca es tarde!

Y, si no estás haciendo “nada”, empieza a dar pasos para ver el cambio que quieres en tu vida.

Lo que hiciste no puedes cambiarlo. Lo que haces a partir de ahora, sí.

Busca opciones y ponte en marcha… ¡hacia delante! Usa lo aprendido para crear la vida que quieres. Y las penas… que se las lleve el viento.

Imagen de bitzcelt


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