¡Te ha dicho que no la llames!

Ella te dijo que no la llamaras, que ni se te ocurriera hacerlo. Sin embargo, a ti te cuesta resistir la tentación de marcar su número.

Pues es mejor que lo hagas. De momento, no la llames. Considera estas razones:

1. Si la llamas, no estás respetando su petición. Su claro deseo fue que te abstuvieras de llamarla y qué menos puedes hacer que respetarlo.

El respeto es la base de todas las relaciones sanas. La tuya con ella quién sabe si puede arreglarse con el tiempo (depende del caso).

Lo que está claro es que si no respetas lo que te dijo, le va a sentar fatal. Si antes no te tragaba, después de llamarla, menos.

harta del teléfono

2. A ti no te interesa hacer todo el trabajo en una relación, ¿o sí?

Las relaciones de pareja son, eso, de dos personas. Ambas tienen que estar interesadas en construirla. Ha de haber reciprocidad.

No importa que tú estés derritiéndote de amor. Si tú no le gustas y ella no está interesada en tener una relación contigo, poco puedes hacer.

Y en el remoto supuesto de que te contestara o accediera a salir contigo, por lo mucho que le estás insistiendo (no porque le gustes), tampoco sería muy satisfactorio para ti estar con alguien que no te corresponde… ¿o sí?

3. La obsesión te estanca. Tú le dedicas gran parte de tus pensamientos. Te esfuerzas por encontrártela, por comunicarte con ella. Y la chica sigue siendo un muro de total desinterés, mientras que tu obsesión va en aumento.

Ese “sinvivir” de estar todo el tiempo pendiente de ella hace que te olvides de otras cosas importantes: tu trabajo o estudios, tu familia, tus amigos. Te estancas en esas áreas o das pasos atrás.

Y lo peor es que la situación se retroalimenta. Al estar estancado en esas áreas importantes, tu obsesión por ella se acrecienta.

El modo de parar eso, aunque no te guste leerlo, es aceptar la situación como es y dejar de buscarla, no insistirle más. Con el tiempo, irás “desenganchándote”.

Quién sabe si, ya que pase el tiempo, las cosas puedan ser diferentes. Tal vez sea ella misma quien te llame… O tú la invites a un café y ella acepte encantada. Nadie sabe qué puede pasar.

Mientras tanto, respeta su decisión y no la llames. Sigue adelante con tu vida, sin aferrarte como el pegamento a este rechazo. Tienes mucho que hacer y de tu lado está el mejor aliado que puedas tener: TÚ.


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