¿Cumplidos? Sin excesos

Hay personas que tienen la costumbre de bombardear a cumplidos a la persona que pretenden agradar. Lo habrás visto, por ejemplo, en esos hombres que “disparan” uno tras otro cuando quieren ligarse a una chica.

Esta táctica resulta en ocasiones contadas. Admitamos que hay gente que no se cansa de que los demás los bañen a piropos.

Pero a la mayoría de las personas no nos gusta el exceso de piropos. Nos abruma. Es más, sospechamos que el exceso de lisonjas se debe a que “el otro” quiere algo. Quizás esté desesperado por llevarnos al huerto.

cazar

¿No te pasa a ti lo mismo? ¿Qué piensas de una persona que se pasa haciéndote cumplidos?

Digo, a nadie le amarga un dulce. Es bien recibido que otro se fije en lo bien que nos hemos arreglado cierto día o en el trabajo tan maravilloso que hemos hecho.

Los cumplidos se agradecen, como regalos verbales que son. Rechazarlos, además, revela inseguridad por nuestra parte y muestra poca consideración hacia el criterio de quien nos los dedica.

Se agradecen, si llegan con moderación y son sinceros. Que un pelma aproveche la más mínima ocasión para disparar cumplidos, es otra cosa. Esa actitud chirría. Es poco agradable.

Aunque puede ser que tú pienses de otro modo…


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