Señala dónde están los límites

Cuando comienzas a relacionarte con alguien, has de dejarle claros tus límites; qué comportamientos son aceptables para ti y cuáles no. Tú eres quien enseña al otro (u otra) cómo tratarte.

Al encontrarte por primera vez con esa persona, él/ella no te conoce. No tiene ni idea de qué comportamientos esperas o toleras. Lo que hará será tratarte como vea mejor o según trate a otros.

Es importantísimo que, cuando esta persona se comporte de manera inaceptable para ti, se lo hagas saber.

  • Si te grita en público y no te gusta, díselo.
  • Si te cancela la cita a última hora, dile si te ha molestado.
  • Si está saliendo contigo y se pasa toda la noche respondiendo mensajitos en el teléfono, dile cómo te sientes al respecto.

límite

Es esencial que se lo digas. Si no lo haces, él/ella repetirá lo mismo cada vez que encarte, porque no sabe que ése no es un comportamiento aceptable para ti. Quizás vea que no le pones buena cara. Pero, mientras no hables, puede aprovechar ese silencio a su favor.

La “culpa” no es de él/ella. Porque poner límites es tarea tuya. Y ésos los tienes que poner cuanto antes, sin agresividad (ni falta que hace). Unas cuantas palabras serenas hacen maravillas. Saca valor y díselas.

Los límites son necesarios en todas las relaciones. Tú respetas los que otras personas te trazan:

  • No tomas las cosas sin su permiso, si te han dicho que no lo hagas.
  • No les haces bromas pesadas, si no son de su gusto.
  • No fumas dentro de su casa, porque respetas esa regla.

¿Por qué no aclaras cuáles son tus límites? Defiéndelos desde el inicio.

Él/ella te respetará cuando los conozca y, si no lo hace, no esperes mucho amor de su parte. Porque el amor siempre comienza por el respeto.


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