Cómo dejar de echarte la culpa por la ruptura

¿Te sientes culpable de la ruptura? ¿Te cuesta aceptar el final de la relación?

No estás solo/a en esto. A saber la de personas que han pasado por ahí. Personas que, en su mayoría, han salido adelante. Y eso mismo harás tú, cuando finalice esta guerra contigo mismo/a.

Las siguientes sugerencias quizás te ayuden. O puede que no, ya que cada uno es único viviendo amores y desamores. Pero confío en que sí te den un poquito de esperanza.

amor roto

Pregúntate qué hiciste mal

Probablemente, ya lo hayas hecho. Tal vez, esté claro: Fuiste desleal con tu pareja, más controlador/a de la cuenta… A saber. Tu misma pareja puede haberte hablado de un comportamiento tuyo intolerable para él/ella.

En tal caso, habrás de asumir tus humanos errores y perdonarte por ellos. Llevará tiempo, pero lo conseguirás. Además, aprenderás de esos errores, como hemos hecho todos.

Pero, ¿qué tal si no sabes en qué fallaste? Te lo preguntas y no hallas respuesta. Según tú, pusiste de tu parte para que la relación funcionase.

Si fue así y no tienes claro qué hiciste para que la relación se acabara, no tiene mucho sentido que te culpes a ti mismo/a, ¿no te parece?

Considera los motivos de la otra parte

La relación fue cosa de dos. Puede que te acuses de haber sido egoísta, desconsiderado/a, poco atento/a, etc.

¿Y tu ex-pareja? ¿No te parece un poco egocéntrico pensar que la relación falló sólo por tu causa?

Quizás tu ex-pareja tenía razones para romper que no tenían que ver con tu comportamiento: Problemas personales, otros intereses, falta de ganas de sacar la relación a flote, etc.

Acéptalo como es

Todos hemos de aceptar circunstancias que no nos gustan y ésta es una de las difíciles. Pero es necesario hacerlo. Si te opones, si no aceptas el fin de la relación, más difícil será dejar atrás el dolor.

Poco a poco irás haciendo las paces con la realidad y contigo mismo/a. Volverás a ser libre.

Toma fuerza de otras cosas importantes

Tu vida no termina con la relación de pareja. Hay otras áreas donde puedes centrarte ahora, mientras cicatrizan las heridas.

Por ejemplo, tu familia, tus amigos, tus hijos (si los tienes), tu carrera, tus hobbies… Puede que ahora mismo estés con los ánimos por los suelos. Pero puedes ir dándote la oportunidad de progresar y disfrutar de esas otras cosas.

A veces, la culpa es un modo de permanecer atado/a a la relación. Te niegas a seguir adelante en ese momento. Es difícil hacerlo.

Difícil, no imposible. La vida es cambio. Y esto que vives ahora dará paso a otras experiencias.


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