Hombres que descuidan la higiene

La mayoría de los hombres que conozco son bastante limpios. Ellos podrían darme lecciones a mí de higiene y pulcritud. Lo digo en serio.

Pero conozco dos o tres, más dejados, que me han animado a escribir una entrada como ésta. Quizás no se dan cuenta de que, si mejorasen un poquito su higiene personal, los demás podríamos valorar sus otras cualidades. En otra ocasión haré autocrítica con las mujeres.

Sinceramente, da igual que una persona sea inteligente, guapa, servicial y todo lo demás. Una pobre higiene le roba el protagonismo a las demás virtudes.

Eso ocurre con esos pocos hombres que te digo. No le dan importancia al aseo y a cuidar mínimamente su aspecto físico.

Son de los que dejan que su mujer les lave la ropa y su idea de arreglarse consiste en tomar una ducha rápida (un par de minutos, sin esmero) y ponerse ropa limpia. Ya está.

primate

A ellos les dedicaría las siguientes sugerencias

1. Dúchate bien. No basta con ponerte un par de minutos bajo el grifo. Enjabónate y frótate el cuerpo, caramba.

2. Usa desodorante. Algunos creen que esto del desodorante son ñoñerías. Los mismos que huelen a rayos treinta minutos después de su ducha relámpago. ¿El problema? Que ellos no perciben su mal olor. No se dan cuenta de lo desagradable que es. Pero los demás, sí.

3. Arréglate las uñas. Las uñas con mugre dan muy mala impresión. Y las de los pies, largas como las de un ave de presa, ni te digo.

4. Cuida tus dientes. ¿Acostumbras a cepillarlos? ¿Vas al dentista periódicamente? ¡¿Qué menos?!

5. ¿Tienes mal aliento? Eso se arregla con la higiene bucal o llevando unos caramelitos de menta. Y, si es un problema persistente, averiguando a qué se debe con el médico y poniéndole remedio.

6. Perfúmate, sin pasarte. Una mala ducha no la puedes arreglar echándote un litro de aftershave o de colonia. Y, aunque te esmeres con la esponja, tampoco suele resultar agradable un olor excesivo a perfume.

7. Limpia tus gafas, si usas. Que necesites gafas no te resta atractivo. Lo que te lo resta es que las lleves sucias, empañadas y/o con motitas pegadas de caspa. Eso sí es horrible.

8. Arréglate el pelo. Lávatelo bien. Mantenlo corto, si te gusta ahorrar tiempo en tu arreglo. Recuerda: Las greñas sucias echan pa’trás. Por lo demás, adopta el estilo que más te guste.

9. Presta atención a la barba o el bigote, si forman parte de tu look. Haz lo mismo que con el pelo de la cabeza: cuida de su aspecto. Y que no se te quede comida pegada, por favooor…

10. Cuida del aspecto del “resto” de pelo. No hace falta que te depiles a conciencia, si no te apetece. Pero hay pelillos que, quizás, podrías quitar o recortar para que no le roben atención a tus ojos, a tu sonrisa y demás. Por ejemplo, los de la nariz, los de las orejas o (en opinión de las damas que acabo de sondear) los del entrecejo, si lo tienes muy poblado.

Alguna también dice que los de los hombros, el cuello, la espalda… En fin, tú verás. Si eres el hijo del Yeti, lo mismo puedes gustar. Eso sí, limpio, arregladito y oliendo bien.


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