Una mala relación tras otra. ¿Cómo rompes esa dinámica?

Qué frustrante es aguantar en una relación por años, hasta que tienes que admitir que no va a ninguna parte.

Transcurre un largo tiempo de tira y afloja, de reproches, de intentos infructuosos por mantener a flote esa relación y de excusas. ¿Para qué? ¿Para ver cómo se hunde?

Al fin, te rindes a la evidencia. Llegas a la conclusión de que la persona que elegiste no era la apropiada para ti.

Quizás él/ella hubiera hecho mejores migas con otro/a. Asimismo, piensas que, ahí fuera, puede haber una persona con la que tú te entiendas mejor.

Total, que le pones a la relación un punto y final. Decides seguir adelante. Podrías encontrar a alguien más compatible contigo. Con esa esperanza vas tratando a gente nueva.

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Tiempo después, empiezas a salir con alguien. Y, lo que son las cosas, conforme vas conociendo a esta persona, te das cuenta de hay características que comparte con tu ex. ¿Cómo es posible?

Pues, sí. Resulta que tu nueva pareja exhibe comportamientos que te irritaban de la anterior. ¿Acaso es que atraes a un mismo tipo de personas? Si es así, ¿cómo puedes evitarlo?

La descripción del problema es muy simplona. Aun así, estas sugerencias no están de más. Considéralas:

1) Explórate, conócete.

Llevas viviendo en tu pellejo toda la vida y crees que te conoces muy bien. Pero, ¿es así? ¿Has pasado tiempo a solas contigo mismo? ¿Has reflexionado sobre tus principios, sobre tus objetivos, sobre tu personalidad, sobre lo que te hace feliz…?

En ti hay mucho que descubrir y, quizás, también halles la respuesta a bastantes dudas.

2) Aclara qué buscas en una pareja.

Ésta es una de las cuestiones que sólo puedes responder tú. ¿Qué características buscas en un compañero/a?

Defínelas. Tenlas claras y, entonces, te involucrarás con personas que se acerquen a eso que tú quieres.

3) Ve despacio.

No tengas prisa por iniciar una relación ni por estrecharla. Hace falta tiempo para conocer realmente a la otra persona.

Si te dejas llevar por el apasionamiento, corres el riesgo de enamorarte de la imagen que tú te has hecho del otro y no de la persona que es en realidad.

4) Modera tus expectativas.

Sé exigente. No te conformes con amores de segunda ni con personas que están muy lejos de lo que tú le pides a una pareja. Eso sí, ten en cuenta que nadie es perfecto.

Elijas a la persona que elijas, tendrá sus defectos (como tú y como yo). Procura elegir a alguien con cuyos defectos puedas convivir, sin empecinarte en cambiarlo/la para que se adapte a tu ideal. Acéptalo/la como es.

Tal vez así consigas romper esa racha de malos amores.


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