¿Soltero? No es el fin del mundo

Hay muchas personas que creen que necesitas a una pareja para ser feliz y que, si estás solo, eres un patético perdedor que tendrá una vida miserable.

No los escuches, si estás soltero. Puedes ser muy feliz en esta etapa sin pareja, porque tu felicidad no está en manos de otro/a, sino en las tuyas.

feliz

Durante este tiempo sin pareja puedes cultivar una relación que durará toda la vida: la que mantienes contigo mismo. Puedes aclarar tus ideas y determinar qué quieres y qué no quieres en una relación.

Y, por supuesto, puedes disfrutar de momentos estupendos. ¡La vida no termina cuando uno se queda desparejado!

Rodéate de gente que te quiere

Sal con tus amigos. Cuida de las relaciones que más aprecias. Porque, que estés sin pareja, no quiere decir que estés SOLO.

Deja de darle alas a la fantasía de que nadie te quiere o que a nadie le importas. Sal del agujero pronto y aprovecha las ocasiones en las que puedas salir a pasear con un amigo, a tomar café, a bailar, etc.

Observa que puedes hacer cantidad de cosas por ti mismo y con los demás; que no has de estar necesariamente en pareja para pasarlo bien.

Olvídate de los amores de ficción

Quizás te deprimes al comparar tu situación con las historias de amor que cuentan las películas románticas o las novelas. No caigas en eso. Son fantasías, productos hechos para entretenerte, por mucho que se parezcan a la relación que tú viviste.

Ríe o llora con esos amores de ficción. Pero, después, pon los pies sobre la tierra. Esto es la realidad. Tú no eres el personaje de un guión en el que conocerás a la pareja perfecta y vivirás feliz a su lado pa’ los restos.

Tu historia no está escrita. Y lo que pase de hoy en adelante lo decides tú.

Trátate bien

Sé tu amigo, tu aliado, tu cómplice. Trátate con respeto y cuídate mucho. Demuéstrate ese amor con gestos cotidianos.

Por ejemplo, regalándote tiempo para disfrutar de tu hobby, arreglándote, comiendo saludable, haciendo ejercicio, etc.

Haz cosas por ti, para estar bien. Si tendrías detalles con una pareja, tenlos también contigo, caray. Tú no eres menos que otro.

Aprende a quererte tú y practícalo. Así, cuando el amor romántico llame de nuevo a tu puerta, podrás enseñarle a tu pareja cómo quieres que te quiera.


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