¿Acudes a los amigos para pedir consejos de amor?

Cuando los males de amores acontecen, los amigos estamos para escucharnos y para apoyarnos mutuamente, cómo no.

Eso sí, hay que tener cuidado y no seguir a ciegas los consejos de los amigos. Porque, aunque lleguen con la mejor intención del mundo, quizás nos precipiten a tomar una mala decisión.

Escuchar lo que nos dicen está bien; conforta mucho. Pero, después, es preferible tomarse un tiempo para aclarar ideas, pensar por uno mismo y actuar conforme a la conclusión que uno extraiga.

Especialmente, cuando el amigo a quien consultamos podría estar en estas circunstancias que vamos a comentar.

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1. Tu amigo/a sólo te dice lo que quieres escuchar.

Por ejemplo, llegas comentándole que tu novio/a lleva semanas sin tener tiempo para salir contigo por ahí. Le dices que quizás se deba a sus muchas presiones y responsabilidades en casa o en el trabajo.

Y tu amigo/a te da la razón para que no te sientas mal (aunque piense otra cosa): No te preocupes. Sí, debe de estar muy presionado/a.

Quizás tu amigo/a haya visto a tu pareja tan campante jugando al billar en una cantina con sus colegas. Pero, por tal de no hacerte daño, de no arruinar tu amistad o de no sacar conclusiones apresuradas, prefiere callarse lo que piensa.

2. Tu amigo/a está predispuesto/a a tu favor.

Este amigo (o amiga) te quiere a morir y va a defenderte a capa y espada, tengas o no tengas razón. No es nada objetivo/a.

Ante la situación que le planteas, puede que te diga: Tú no tienes la culpa de nada. Es él/ella quien está mal.

Sus palabras vienen más del corazón que de la cabeza, aunque tú las recibes con gusto. Pero, ¿y si resulta que tú sí estás cometiendo algún error? ¿Cómo vas a darte cuenta para aprender del mismo?

3. Tu amigo/a tiene intereses encontrados.

Aquí te encuentras con un amigo/a que está contento de que tú tengas una relación. Pero también estaría muy contento si dejaras esa relación, porque eso supondría que vas a pasar más tiempo con él/ella.

Tu amigo es un ser humano que, como todos, quiere ser feliz. Quizás te dé un consejo para que te apartes de esa relación con el deseo inconsciente de que le dediques más tiempo a la amistad.

4. Tu amigo/a ha tenido experiencias desastrosas.

Te acercas a comentarle tu asunto y él/ella, que lo ha pasado de pena, te pinta un panorama desolador.

Imagínate a una persona que han rechazado más veces que pelos tiene o a una que ha sido ninguneada o pisoteada por sus amores. Es muy probable que te dé un consejo tan negro como sus experiencias.

5. Tu amigo/a cree que su experiencia se puede aplicar a tu caso.

Tu amigo/a ha tenido éxito en su relación. O bien, cuando tuvo un problema parecido al que le planteas, lo solucionó llevando a cabo una fórmula que da por hecho que a ti también te va a funcionar. O conoce a una prima o al vecino de una cuñada que ha pasado por lo mismo que tú.

Un amigo que cree que lo sabe todo, no sabe tanto. Quizás a él/ella le funcionó darle celos a su pareja para despertar su interés y te propone que hagas lo mismo.

¿Necesariamente va a funcionar en tu caso? Tú conoces a tu pareja mejor que tu amigo/a, ¿o no? Conociendo a tu pareja, algo te dice que, si llevas a cabo la estrategia de los celos, te va a salir el tiro por la culata. Escucha a tu intuición.

Lo anterior no quiere decir que se dé siempre que le pidamos consejo a un amigo. Sólo que podría pasar y, por tanto, hemos de tenerlo en cuenta.

Conclusión: Apoyémonos como amigos. Escuchémonos, que sólo con eso ya hacemos bastante. Pero tomemos los “consejos” con cuidado. Son opiniones personales nada más. Al final, que cada uno extraiga la suya y obre en consecuencia. ¿Te suena sensato?

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