Decir adiós a un mal amor

Desde el principio hubo pequeñas señales que te avisaban. Pero tú no quisiste prestarles atención. Preferías ver lo que tanto anhelabas: el lado brillante del amor.

Ignoraste las señales hasta que se hicieron demasiado evidentes para negarlas. Y, lo que un día fue tan maravilloso, empezó a cubrirse de sombras. Los momentos luminosos fueron disminuyendo, hasta hacerse muy escasos.

Llegado el día, te tocó aceptar que lo que tú pensabas que era amor, fue tan sólo un espejismo.

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Te quedó una lección valiosa

Cada experiencia es una oportunidad para aprender. Y, aunque esta lección haya sido amarga, también es útil.

Lo es, para que puedas distinguir el amor del bueno de uno falso. Has comprobado de primera mano que las apariencias pueden ser engañosas.

Este descubrimiento abre una transición hacia experiencias distintas. Quédate con lo aprendido y libérate de la culpa que puedas sentir por haberte equivocado. Perdónate a ti mismo.

Deja atrás el dolor

Quizás te duela haber perdido el amor. Aunque, en realidad, no lo perdiste. Lo que se desvaneció fue el espejismo, la ilusión que tú tenías. El amor, no. Ése puede estar esperándote más adelante.

Ahora es diferente. Puede que aún no tengas claro lo que quieres, pero sí sabes lo que no quieres, que es un buen comienzo.

Mereces un amor diferente. Uno auténtico, real, sólido. Que la esperanza y la alegría de encontrarlo te sirvan para dejar atrás el dolor y seguir adelante.


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