Cómo aprender de los errores cometidos en el amor

Una ruptura o cualquier otro desengaño amoroso son situaciones que se prestan a la reflexión.

Cuando pasas por estas experiencias, pensar sobre lo que ha sucedido es casi tan inevitable como doloroso. Pasas días y noches dándole vueltas a en qué te equivocaste, a qué señales negativas no viste o a todo lo que pudiste haber hecho para que el desenlace fuera diferente.

Esto, que suena a tortura, quizás no sea tan malo. Según un estudio reciente, las personas que se toman tiempo para reflexionar sobre estas experiencias y, además, hablan de ellas, se recuperan antes del golpe que quien no reflexiona y/o hace como que el dolor no existe.

corazón helado

Hay personas que, tras una relación fallida, saltan a otra sin pensar demasiado en lo ocurrido (un clavo saca a otro clavo). Y, en realidad, puede ser más positivo echar una vista al pasado antes de apresurarse hacia el futuro.

Las experiencias pasadas son una valiosa fuente de información. Gracias a ellas, te conoces mejor a ti mismo, descubres lo que quieres y, desde luego, puedes identificar ciertos errores, a fin de intentar evitarlos más adelante.

Claro que, para eso, has de darte permiso para explorar. Cosa que no es fácil, porque estos episodios duelen y, para colmo, quizás te confundas en un embrollo de sentimientos.

¿Cómo hacer esa exploración en el pasado?

Aquí tienes unas ideas, por si te ayudan.

1. Acepta tus sentimientos, sean los que sean. No los juzgues ni intentes cambiarlos. Simplemente, acéptalos tal cual.

2. Date tiempo. Si necesitas estar solo para reflexionar, adelante. Te hará bien para “digerir” la experiencia. Tampoco hace falta que te aísles del mundo; sólo que te des estos espacios para pensar.

3. Sé honesto contigo. Nadie es perfecto. Si has cometido errores, asúmelos. Porque ésa es la manera de aprender de ellos y de seguir creciendo como persona.

4. No te sientas culpable por sentirte mal. Estar triste, deprimido o cabreado no tiene nada de malo. También eso es humano. ¿Cómo vas a sentirte después de un desengaño? Lo natural es sentirse hecho polvo.

5. Habla con alguien. Cuando estés listo, busca a una persona de confianza (que sepa escuchar) y comparte eso que tienes por dentro. Quizás te dé su punto de vista y te sea muy útil. O, como poco, sólo hablando del asunto te sentirás mejor.

6. Escribe sobre ello. Si la opción de compartir tus penas no te convence, prueba a escribir lo que piensas. Abre un documento de texto y vuelca ahí lo que te pasa por la cabeza. También esto sirve para desahogarte y para ordenar ideas.

7. Repasa lo positivo de la experiencia. ¿Qué fue bien en ella? De acuerdo, la historia no tuvo un final feliz. Pero quizás hubo momentos buenos que vale la pena recordar. Piensa en ellos; no sólo en el desastre.

8. Repasa lo que fue mal. (Ahora, sí.) Piensa en cómo se desarrolló la relación. ¿Cuáles crees que son las causas principales para que no funcionara? Quizás des con una causa repetida en ésa y en otras relaciones anteriores. Y, si fueron un fallo tuyo, ahí tienes un terreno donde empezar a trabajar.

9. ¿Qué conclusiones extraes para el futuro? Del repaso anterior, es probable que extraigas información sobre cosas que sí has hecho bien. Ese proceder te interesa conservarlo para el futuro.

Y luego están las otras que, quizás, quieras cambiar o hacer de un modo diferente en el futuro. ¿Cómo te gustaría hacerlas?

10. Perdónate. Es importante que te perdones por los errores que has cometido. Deja atrás el dolor y la culpa en cuanto puedas. Porque ésos son lastres que pesan demasiado como para moverse con libertad.

Por último…

SIGUE ADELANTE. Está bien reflexionar y tomarte un tiempo para ello. Pero, cuando de veras te distancias del dolor, es cuando comienzas a dar pasos hacia delante.

En cuanto puedas, sal de tu reclusión. Pasea por ahí. Habla con la gente. Comienza con un hobby nuevo. Empieza con un proyecto, etc. Muévete.


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