Atrévete, a pesar del miedo

Miedo a iniciar una conversación con la persona que te gusta. Miedo a pedirle una cita. Miedo a comprometerte en una relación.

Ésas son situaciones que a muchos nos asustan. Sentimos miedo al rechazo o al fracaso. Ya tenemos bastante con eso, como para que encima nos sintamos culpables de sentir ese miedo.

Aceptemos el miedo, entonces. Lo que importa es lo que hagamos después: ¿Corremos el riesgo o no?

corazón dibujo

El riesgo está presente en todo cuanto emprendemos en la vida, no sólo en las cuestiones amorosas. Desde que nos levantamos, nos las vemos con riesgos que asustan.

  • Nos da miedo admitir que estamos equivocados ante los demás (o incluso ante nosotros mismos).
  • Nos da miedo salir a la calle con un “look” poco afortunado, por si se nos quedan mirando.
  • Nos da miedo decir que no a una petición, por si se siente ofendido quien nos la hace.

¿Y en cuestiones mayores? En ésas, ni se diga.

  • Nos da miedo dejar un trabajo horrible, por si no podemos encontrar otro.
  • Nos da miedo mudarnos lejos de la familia y los amigos de siempre.
  • Nos da miedo cambiar de carrera, cuando ya llevamos años en una.

Tenemos miedo al fracaso, como si éste fuera un callejón del que no se sale. Y pocas veces es así.

Si corremos el riesgo y nos equivocamos, casi siempre tenemos la oportunidad de aprender y de corregir el rumbo. Sobre todo, en esas cuestiones menores a las que les damos tanta importancia.

Volviendo al amor, ¿hay algún modo de vivirlo sin correr ningún riesgo?

Creo que a casi todos nos hubiera gustado que eso fuera así. Imagínate que te gusta una persona y todo sale rodado. Se lo dices. Él/ella te corresponde. Comienza la historia de amor y vives a su lado feliz para siempre.

La de esfuerzos, llantos y disgustos que nos podríamos ahorrar si las relaciones funcionaran así… Lástima que no lo hacen. Alguna habrá que sí siga esta dinámica, pero no es lo común.

Lo más habitual es que cada uno de nosotros viva distintas y variadas aventuras en el amor, donde se incluyan tanto éxitos como fracasos.

Muchas veces, para llegar al éxito necesitamos esas valiosas lecciones que aprendemos cuando nos equivocamos. Y sólo podemos aprender cuando nos atrevemos a dar un paso, a pesar del miedo.

¿Qué te parece si lo vemos de esa manera? ¿Qué tal si la próxima vez que nos dé miedo iniciar una conversación, por ejemplo, nos lo tomamos como parte de un aprendizaje?


Si te gusta la entrada, comparte, por favor...