Te quiero, pero no te soporto

Quieres estar al lado de esta persona. Se supone que estás enamorado/a. Y, al mismo tiempo, hay cosas suyas que te sacan de quicio. ¡Ay, esas costumbres que tiene…!

Es difícil amar realmente a alguien cuando no apruebas lo que hace con su vida.

Quizás, te dejas llevar por la ilusión al principio, esperando que esta persona cambie con el tiempo. O, tal vez, no ves (o no quieres ver) cómo es realmente, porque te interesa más cómo tú quieres que sea.

Dicen que el amor es ciego. Lo mismo eso se refiere a que, cuando te atrae física o románticamente una persona, se te nubla la mente.

Crees que el deseo del corazón es suficiente para que todo marche bien. Y con el tiempo aprendes que eso no basta. Aprendes que a la pareja hay que elegirla con la mente lo más despejada posible.

Porque, si escoges a lo loco a esa persona, cuando se te aclare la visión, puede ocurrir que quizás te molesten sus palabras y sus acciones. Y la admiración que antes había se transformará en resentimiento.

pareja peleada

¿Por qué ocurre así?

¿Por qué te enamoras de una persona que, en el fondo, no te gusta?

Hay que admitir que la biología y la química juegan su papel en esto. La atracción física es inevitable y eso no lo puedes cambiar.

Lo que sí puedes cambiar es lo que sigue. Además de lo físico, ¿qué es lo que hace que tú quieras aproximarte a alguien? Tener clarísimo ese punto puede hacer que la próxima vez te atraiga la persona adecuada.

Quizás pienses que en el corazón no se manda; que no puedes decidir qué personas te atraen y cuáles no; que eso no puede cambiar. Pues, sí cambia. Y, quieras o no, va a cambiar de todos modos.

Las personas cambian

Piensa en la primera vez que te sentiste atraído por alguien, allá por la pubertad o así. ¿Por qué te llamó la atención esa personita? Quizás por su sonrisa, su pelo, sus ojos…

Con el paso del tiempo es probable que esos gustos hayan cambiado, al menos un poco. Ahora hace falta más que una cara bonita para revolverte las hormonas, digo yo.

Cuando eres más joven, el físico suele tener mucho tirón. Es una de las cosas a las que les das más importancia. Pero, a medida que vas cumpliendo años, tus prioridades cambian y eso también se refleja en lo que te atrae.

Al sentirte atraído por esa persona de la escuela, ni se te pasaba por la cabeza el matrimonio, pagar una hipoteca a dúo con él/ella o criar unos hijos. Eso suele pensarse ya que eres adulto.

Y, de adulto, además de las prioridades, cambian los gustos. Es el resultado de conocerte mejor a ti mismo y de tener más claro qué es lo que tú buscas en las relaciones. Cosa que también es difiere con la edad: con 20 años quizás te atrae la aventura; con 40, más estabilidad.

El caso es que el amor no ocurre sin ton ni son. Te enamoras de una persona concreta, en quien observas lo que tú valoras o admiras.

Si te enamoras de alguien que, al poquito tiempo, deja de gustarte, puede ser por varias razones: Que tuvieras poca experiencia en el amor; que no te conocieras muy bien a ti mismo o que no hayas pensado en qué buscas en una pareja.

Por tanto, para aumentar las probabilidades de acertar con tu elección, has de responder a preguntas como: ¿Qué me hace feliz? ¿Cómo me quiero sentir al lado de una pareja? ¿Qué cosas quiero compartir con él/ella; qué actividades? Etc.

Además, piensa a largo plazo. Si estás buscando a una persona con la que compartir la vida, imagínate con él/ella dentro de 20 ó 30 años. ¿Qué quedará en la relación, después de que se marchen las mariposillas que revolotean en el estómago? Porque se irán, ¿eh? Antes de que te des cuenta.

duda

¿Qué haces ahora?

Entendido el tema, apuntemos soluciones: Estás enamorado, pero tu pareja se comporta de una manera que no te gusta. Tienes dos opciones.

OPCIÓN 1: Aceptar a tu pareja como es.

La pareja perfecta no existe. Es muy difícil que te guste absolutamente todo lo que hace una persona. Con que te guste  y apruebes la mayoría de lo que hace, es suficiente.

Acepta esas tonterías que te sacan de quicio, porque no vas a forzar a tu pareja a que cambie. Puedes ahorrarte las críticas, las quejas, las amenazas o los gritos. No van a servir de nada.

Lo que sí puede hacer que él/ella quiera convertirse en una mejor persona es tu amor. Pero esa iniciativa ha de partir de él/ella, no de ti.

Tampoco se trata de que te conviertas en un mártir. Si no te sale aceptar esas cosas que colman tu paciencia o consideras que son demasiado graves, tienes la opción número 2.

OPCIÓN 2: Terminar la relación.

En caso de que no puedas aceptar a tu pareja como es, lo mejor para los dos es romper la relación.

Así, él/ella tiene la oportunidad de encontrar a otra persona. Y tú, también. Quizás, a la siguiente, encuentres a alguien cuyas virtudes sean más valiosas para ti y cuyos defectos sean más fáciles de tolerar.

La única manera en la que puedes ser feliz en una relación es queriendo a la otra persona como es, sin pretender moldearla para que se convierta en lo que tú quieres.

Piensa si a ti te gustaría estar en una relación donde tu pareja no pudiera amarte como eres e invirtiera todas sus energías en convertirte en otra persona más digna de su amor. ¿Te gustaría que te amaran así?

Imagen: Question mark sign


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