Lo que parecía ser amor se terminó

Desde el principio, quizás hubo detalles, pequeñas señales a las que debiste hacer caso. Pero no lo hiciste. Las desestimaste.

Conforme pasó el tiempo, esas pequeñas cosas crecieron en número, en frecuencia, en intensidad. Se hicieron demasiado evidentes como para ignorarlas.

Se acabó lo romántico. Terminó lo divertido. Comenzaron a predominar la amargura y el estrés. Y la persona que tiempo atrás fue el amor de tu vida, se convirtió en la persona de quien prefieres estar lejos.

Admites que las pequeñas cosas que ignoraste o que incluso te parecieron encantadoras, ahora son desagradables, desquiciantes o molestas.

fin

¿Alguna vez fue amor?

Te quedan muchas dudas. ¿Te cegaste desde el principio? ¿Si siempre fue así, porqué no lo viste antes? ¿Te enamoraste del amor y la pasión, tanto que te olvidaste de observar los detalles?

Puede ser eso lo que ha sucedido. Todos anhelamos ser aceptados y amados. Y, a veces, esta necesidad hace que no demos importancia a detalles que, en su inicio, queremos pensar que son insignificantes.

O puede que la respuesta sea otra: Que tú o esa persona hayáis evolucionado de manera distinta.

Las personas cambian

Tú no eres el mismo que una década atrás. Él/ella también ha cambiado. Es natural. Las personas evolucionamos. Y, cuando estamos en una relación, lo triste es que uno evolucione en una dirección y el otro, en una opuesta.

Un día, te despiertas, miras a tu pareja y descubres que apenas tenéis cosas en común; que ya no compartís principios; que vuestros objetivos difieren demasiado…

Ese día te planteas dejar la relación: Darte una oportunidad para encontrar otra persona con la que compartir la vida. Dársela también a quien ha sido tu pareja. Poner el punto final al amor (o a lo que parecía serlo) y comenzar de nuevo.

Imagen de Tc Morgan


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