¿Qué te gustaría compartir con tu próximo amor?

Cuando una relación termina es frecuente que hagamos un repaso de errores y también tendemos a repartir culpas. Lo segundo no es que sea una cosa muy útil, pero suele colarse entre los típicos desahogos:

  • Yo tuve la culpa.
  • Ella tuvo la culpa, que es una loca.
  • Él la tuvo, que es un sinvergüenza.

Los amigos ayudan con esta tarea:

  • Ella no te merecía, tío. Te puso los cuernos veinte veces.
  • Amiga, ese tipo no vale la pena. No daba un palo al agua, ni dentro ni fuera de casa.

Son fases. Después de la del desahogo y la de recuperación, que pueden hacerse muy largas, llega una más agradable, menos mal: La de mirar hacia delante.

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¡Vista al frente!

Has reflexionado sobre los errores del pasado. Has tomado nota. Has perdonado. Se han desvanecido el dolor y la ira. O casi, casi.

Por lo que, al fin, llegó el momento de pensar en lo que viene… y en lo que quieres. Lo que no quieres lo acabas de repasar. Ese trabajo ya está hecho.

Sabiendo lo que sabes ahora, ¿cómo te gustaría que fuera tu próximo amor? (Si es que quieres encontrar pareja, claro está.) Tómate un tiempo para imaginarlo.

Quizás pienses en un hombre responsable y hogareño, con quien puedas quedarte por las noches en casa y compartir tertulias interesantes. O en un hombre divertido con un corazón de oro. Tal vez, en una mujer cuya pasión es viajar o en una que cocine como tu madre.

Piensa en lo que tú quieres; no en lo que digan otros que es ideal para ti o que te conviene.

Ya que tienes el recuento de lo que no quieres, podrías empezar por ahí. Si lo que no te gustaba de tu EX es que fuese egoísta para dejárselo de sobra o que siempre tenías que hacer lo que a él/ella le daba la gana, piensa en una persona que actúe de otra manera.

Usa tu imaginación

Que la imaginación te diga lo que valoras en un relación. Atrévete a recrear esa relación en la que tú estarías a gusto.

Eso sí, deja un pie en la tierra. La perfección no es de este mundo. Deja margen para los errores y defectos y, por qué no, piensa en cuáles son ésos con los que tú podrías convivir si los tuviera la otra persona.

Y deja ese pie, además, para estar listo/a ese día en el que te cruces con él/ella. No sea que, por estar en tu reino de fantasía, dejes de ver al amor cuando pase ante tus narices.

Imagen de Martin Gommel


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