Cuando no te sale dejar el pasado atrás

La relación terminó. Sabes que dejar atrás el pasado es la manera de sentirte mejor. Además, te lo recuerdan la familia, los amigos o páginas en Internet como ésta.

Eso te dice el sentido común. Pero hay una parte de ti se resiste a dejar ir la relación.

Te aferras a ella, a pesar de las peleas, de las mentiras, del trato frío y distante… o de todo lo malo que tuviera. Incluso puede que consideres la posibilidad de volver con tu ex.

corazón roto

La necesidad de permanecer en la relación se deja ver en acciones como, por ejemplo:

  • Seguir a tu ex en las redes sociales, a ver por dónde anda.
  • Llamarlo/la con cualquier excusa.
  • Pasar tus ratos escuchando canciones que te recuerden su ausencia.
  • Fantasear con la posibilidad de volver a estar juntos.
  • Alimentar tus temores de que jamás encontrarás un nuevo amor.
  • (Y otras, por el estilo.)

Cuando la ruptura es reciente, esos comportamientos son naturales. Estás un tiempo descolocado. Poco a poco, vas aceptando la situación y reorganizando tu vida.

Sin embargo, cuando pasa un tiempo prolongado y tú continúas en las mismas, es una señal de que estás atascado, aferrándote a la relación.

En ese momento, aunque no te guste, es cuando más tienes que recordarte que te sentirás mejor cuando dejes ir definitivamente la relación y comiences a vivir tu vida.

Incluso si se da la circunstancia de que tu ex y tú volváis a estar juntos, es necesario que dejes atrás el pasado para poder vivir la nueva relación.

¿Qué puedes hacer para vencer la resistencia que te impide seguir hacia delante?

Tomártelo con calma

No te fuerces a sentirte mejor. Las heridas tardan un tiempo en curarse. Sé un amigo para ti mismo. Date la oportunidad de recuperarte día a día, paso a paso.

Habrá días en los que no te salga bien. Por ejemplo, fechas especiales en las que te dé por pensar en él/ella y te sientas la persona más desgraciada del mundo.

Pero otros días estarás mejor. Conforme vaya pasando el tiempo, es probable que haya más de éstos. Aprovéchalos: Haz actividades que te gusten; trabaja en tus proyectos; sal con los amigos, etc.

Haz las paces con el pasado

Otra manera de ponerte más fácil la recuperación es quedar en paz con la relación y con tu ex, cosa que no significa que vayas a darle el visto bueno a todo lo que él/ella hizo.

Más bien, se trata de dejar salir lo que sientes (ira, resentimiento, tristeza…). Por ejemplo, hablando con alguien de confianza o volcando ese caudal de sentimientos por escrito.

Así, cuando estás más libre de carga, es más fácil que puedas encontrar qué es lo que esa relación te ha enseñado; que es la parte del pasado que sí te va a ser útil.

Ésas dos cosas, ir paso a paso y quedar en paz con la relación, te ayudarán a poner tus ojos en lo que viene.

Claro que no es cuestión de un día. Quizás te halles en un momento viendo fotos con nostalgia o sientas la tentación irrefrenable de llamar a tu ex.

Ten paciencia. Sé amable contigo. Si te pescas en un momento así, distráete con tu serie de televisión preferida, escucha música o sal con un amigo a tomar café.

Y, si te sale mal, vuelve a intentarlo al día siguiente. Así, día a día, ve tomando decisiones cotidianas que te ayuden a estar mejor. Ésa es la manera de desatascarte: poco a poco.


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