El amor te encontrará algún día. ¿Ah, sí?

Me encantan las relaciones de pareja. Aprendo nuevas cosas a diario. Y, lo mismo, desaprendo otras que no tienen fundamento alguno.

Los antiguos de mi tierra solían repetir un refrán: Casamiento y mortaja, del cielo bajan. Lo de la mortaja, vale. Puedo asimilarlo. Es fijo que todos vamos a morir un día. Pero lo del casamiento no es seguro.

El caso es que en muchas películas parece que sí, que el amor de tu vida aparece cuando menos te lo esperas y llega para quedarse.

dos corazones

Un miércoles cualquiera sales de tu casa para hacer la compra. En la cola del supermercado tropiezas accidentalmente con “el amor”. Después de disculparte por el atropello, intercambias unas palabras con él/ella, tus ojos se cruzan con los suyos…

Y así es como comienza una preciosa historia que derivará en el casamiento (o en una unión duradera de los dos).

Esto es muy romántico. Sería estupendo que ocurriera siempre así. Pero, aunque se hayan dado casos parecidos, no suele ser lo habitual.

Muchas personas hemos creído en este mito por comodidad o porque no tenemos demasiadas habilidades sociales. En nuestro caso, es mucho más fácil dejarle al destino la misión de ponernos el amor en frente.

Se parece bastante a jugar a la lotería. Y en la lotería puedes ganar… o no ganar.

Lo más efectivo es buscar el amor, como se busca trabajo o como se busca la casa donde quieres vivir. Y, para eso, has de ser más activo; salir fuera y/o relacionarte con personas variadas. Has de explorar opciones, hasta que encuentras a la persona con la que quieres estar.

Eso lleva tiempo y, desde luego, esfuerzo (como tantas otras cosas). Toca aceptarlo así. Porque es preferible asumir la realidad, que creer en un refrán o en un mito que no tiene porqué cumplirse.

¿Cómo lo ves tú?


Si te gusta la entrada, comparte, por favor...