Sugerencias para una cita a ciegas

Prepararse para una cita a ciegas es más difícil que hacerlo para salir con una persona que ya conoces.

Es comprensible que te asalten los nervios preguntándote cómo te arreglas o de qué demonios vas a conversar con él/ella.

Qué tal si, en lugar de dar tanto protagonismo al estrés, miras la situación como una oportunidad para divertirte.

Eso sí, tomando de entrada tus precauciones: Elige un lugar público para encontrarte con él/ella y asegúrate de que alguien de tu confianza tiene conocimiento de que estás en una cita a ciegas.

A ver qué te parecen el resto de sugerencias…

as de corazones

Infórmate

Averigua todo lo que puedas acerca de la persona con quien vas a salir. Esto hará más fácil el momento. Al menos, tendrás una idea de los temas de conversación que pueden interesarle.

Pregúntale a quien ha arreglado la cita. ¿Es un amigo/a que quiere emparejar a su primo/a contigo? Como sea, sácale toda la información que puedas.

No compliques el vestuario

Quieres dar una buena impresión, naturalmente. Procurarás arreglarte según el lugar donde tenga lugar la cita.

Pero, si no tienes muy claro cómo se va a desarrollar, opta por un vestuario agradable que se adapte a actividades variadas y, preferiblemente, cómodo.

El momento de la cita a ciegas ya es lo suficientemente tenso como para añadirle, por ejemplo, la pesadez de unos zapatos muy estilosos, pero incomodísimos. Después de un rato, estarías más pendiente del dolor de pies que de la otra persona.

¿Puedes ponerte guapo/a prescindiendo de prendas incómodas? Ésa es la idea.

Ten listo un plan de huida

La cita puede ir muy bien. Aunque también cabe la posibilidad de no vaya tan bien y quieras terminarla cuanto antes.

Imagínate que tu acompañante está hablando como si le hubieran dado cuerda y tú estás aburriéndote a base de bien. O que, por cualquier otra razón, prefieras irte. ¿Qué harías en tal caso?

Podrías despedirte, sin más, o tener preparada una buena excusa. Y, si eso te resulta muy brusco, podrías pedirle a un amigo/a que te llamara a una hora determinada y, si la cita va mal, la cortas diciendo que tienes una emergencia.

Ponte en el lugar de tu acompañante

Quizás él/ella esté tan nervioso/a como tú. Tenlo en cuenta y trata de no sacar conclusiones precipitadamente.

Puede que, precisamente por los nervios, no deje de hablar. O que le cueste hacerlo. O que cuente chistes malos, porque no se le ocurra otra cosa.

Dale un ratito para que entre en situación y comience a ser él/ella mismo/a, antes de juzgarle. Trata a tu acompañante, en definitiva, con idéntico respeto con el que quieres que te traten.

 

Lo dicho: Diviértete. Si te convences de que la cita será un martirio, lo más probable es que lo sea. Ve dispuesto a pasar un buen rato y será más probable que lo pases bien.

Imagen de Alan Cleaver


Si te gusta la entrada, comparte, por favor...