¿Cómo ayudas a tu amiga a superar la infidelidad de su pareja?

Tu amiga está pasando por unos días dolorosos. Ha descubierto la infidelidad de su pareja y se debate entre la rabia y una profunda tristeza.

¿Qué puedes hacer tú? Quitarle el dolor de un plumazo no está en tus manos. Pero sí puedes poner un granito de arena para que tu amiga supere este episodio.

1. Escúchala

Al dejarla que hable (si le apetece) y eche afuera el dolor que le congestiona el pecho, ya estás haciendo mucho.

Éste no es el mejor momento para aconsejar, dar lecciones u opiniones. Espera a que pase su tormenta emocional. Mientras, sólo escucha.

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2. Recuérdale lo que ha olvidado

En situaciones de este tipo (donde te dejan por otra persona) a uno puede olvidársele lo que vale, porque piensa más en lo que le falta.

¿Por qué…? ¿Qué hice mal? ¿Qué tiene ella que no tenga yo?

Tú, como su amiga, puedes ayudarle a recordarlo. Rescata sus puntos fuertes, cuando se preste. Dile lo bueno que ves en ella. (Que te encanta su manera de ver la vida, que está guapa…)

Recuérdale, además, que ella es una persona que tiene cosas variadas que atender en esta vida (amigos, familia, trabajo, hobbies…)

Puede que haya tenido un fracaso en los amores. Pero ahí estás tú para recordarle el papel que está haciendo en otras áreas que está sacando adelante. Y así seguirá, con pareja o sin ella.

3. Invítala a cuidarse

Cuando uno recibe un palo de ese tamaño, tal vez lo que más le apetece es quedarse en pijama y recluirse a llorar en casa.

Si es el caso, después de unos días que ya levante cabeza, sería estupendo que invitaras a tu amiga a comer (en tu casa o, en cualquier caso, fuera de su casa), a dar un paseo, a ir a la peluquería… o a lo que sea que la incite a cuidarse.

También podrías hacer ejercicio con ella (o una actividad que implique movimiento). Quedarse sentadas comiendo tarta o helado de chocolate no es una gran opción, ya sabes.

4. Haz planes con ella

Además de las actividades relacionadas con los hábitos saludables, podrías proponerle otras, que sepas que puede disfrutar. O, mejor todavía, intenta que sea ella la que proponga un plan y comparte la actividad con ella.

Lo ideal sería que surgiera la risa (que es una gran medicina) en esos momentos de complicidad.

Paso a paso, ella va a ir saliendo del dolor y verá con más claridad qué va a hacer en adelante. Confía en ello.

Todos pasamos por momentos en los que parece que el paisaje se quedará negro para siempre. Pero, día a día, salimos de ahí. Y cunde mucho más cuando hay amigas (o amigos) como tú, que nos dan la mano.


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