Trabajar o estudiar después de una ruptura

Rompes con tu pareja de varios años y, a pesar del dolor, has de seguir cumpliendo con tus obligaciones habituales. No puedes permitirte aparcar el trabajo o los estudios hasta sentirte un poco mejor.

Vaya situación… ¿De dónde sacas la energía o la concentración en ese caso?

Lo suyo sería tomarte unos días para procesar la pérdida e ir retomando tus actividades habituales poco a poco. Pero, si no es factible, tendrás que ingeniártelas para sacar adelante el trabajo (o los estudios) mientras superas la ruptura.

¿Qué puede ayudarte? Varias cosas. Veamos algunas.

ordenador

Actividad física

Tal vez no te apetezca bailar canciones animosas. Pero hay más opciones: practicar tu deporte (si practicas alguno) o salir a caminar con brío (en caso de que no practiques ninguno).

Tómatelo como una medicina en estos días. El ejercicio físico te ayudará a concentrarte en lo que tengas que hacer; te dará más energía y mejorará tu estado de ánimo.

Un espacio para desahogarte

Cuando estés fuera del trabajo, llora, escribe o comparte tu dolor con un amigo/a. Saca esas emociones fuera, porque lo necesitas.

No es buena idea ocupar ese espacio con más trabajo o con otras actividades para “no pensar en él/ella”. Es preferible asumir la pérdida y dejar salir el dolor para que no se quede enquistado dentro.

Por tanto, actividad SÍ, pero no en exceso para huir del dolor. Lo que sí es importante es que este espacio para desahogarte sea privado o compartido con personas con quienes tienes confianza.

En el trabajo (o en los estudios) evita hablar de tu ruptura. Podría ser que los compañeros, aunque tengan buena intención, estén recordándote el tema cada dos por tres y eso hará más difícil que te concentres.

Tampoco intercambies mensajes con los amigos hablando de tus pesares mientras estás en el trabajo, por lo mismo.

Trabajo concienzudo

Será difícil al principio, pero inténtalo. Mientras estés estudiando o trabajando, piensa que no existe otra cosa en el mundo. Métete en lo que estás haciendo todo lo que puedas.

Hazlo por tu rendimiento, por tu futuro, por ti. Decide qué tres o cuatro cosas quieres terminar cada día y proponte terminarlas.

Puedes tomártelo como un descanso para tus emociones. Cuando termines con tu quehacer laboral, deja que fluyan las emociones y los pensamientos que gustes.

Por esto también es buena idea que no hables con tus compañeros de la ruptura durante tus horas de trabajo.

Necesitas un espacio para desahogarte, sí, pero también este espacio del trabajo te viene bien para descansar del dolor y, qué rayos, has de sacar adelante tu tarea porque nadie va a hacerlo por ti.

O, si hay alguien que lo haga por ti, retiro lo dicho.


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