¿Tu pareja es muy egoísta o son figuraciones tuyas?

¿Tu pareja es más egoísta de lo que tú pensabas? No es raro que esta cualidad luzca en todo su esplendor ya que la relación tiene cierto recorrido.

Al principio, por tal de causar una buena impresión, muchos egoístas se frenan un poco. Cuando están comiendo avellanas y les pides un puñadito, no te dicen: No, éstas son mías. Cómprate las tuyas. Es después cuando comienza a aflorar todo el repertorio de gestos egoístas.

En realidad, que tu pareja sea un poco egoísta es positivo. Quiere decir que se ocupa de sí misma, que resuelve sus problemas, que tiene inquietudes y objetivos propios… Sería peor si no te dejara respirar y dependiera de ti para dar cada paso.

Pero lo que tú sospechas es que él/ella se pasa de rosca con el egoísmo. Tal vez, porque observas que ciertos gestos se repiten con excesiva frecuencia.

(Hablaré de “él”, pero puedes aplicarlo a “ella” si es el caso.)

rey y peón

1. Sólo habla de sí mismo. Sus deseos y necesidades son más importantes que los tuyos, que apenas si ocupan conversaciones.

2. Únicamente tiene en cuenta cómo las cosas que suceden le afectan a él. No puede o no quiere ver sus repercusiones en otras personas.

3. No tiene en cuenta cómo sus acciones te afectan a ti o a otras personas. Si le comentas que te sentiste mal por “aquello” que hizo (o dijo), es incapaz de encontrar la conexión entre lo que hizo y lo que tú sientes.

4. Quiere que estés ahí, escuchándole y brindándole tu apoyo. Pero él se toma poco tiempo en hacer lo mismo por ti. Es más, cuando le dices que te gustaría que te prestara algo de atención, es muy capaz de soltarte que eres tú el/la egoísta.

5. Cuando te da, es para recibir algo a cambio. Y, muchas veces, espera más de lo que dio.

6. Actúa como si le debieras todo lo que pide (tu amor, tu atención, tu dinero, etc.) Si no se lo das, acude escenitas dramáticas o al chantaje emocional para machacarte.

7. Cuando le pides tú, es rápido diciendo “No”. Suele encontrar fácilmente excusas para no hacer lo que no quiere. Y, qué curioso, casi siempre la culpa es de otro.

8. No suele cumplir sus promesas. De hecho, se olvida de ellas con facilidad. Para colmo, si se las recuerdas es probable que te eche a ti la culpa de lo que era su responsabilidad.

9. Piensa que es correcto manipular o sacar partido de otros para conseguir lo que desea. Y actúa en consecuencia.

10. Anda escaso de empatía y no se disculpa por ello: Vale, sí. Te han despedido del trabajo. Entonces, mañana haces tú el desayuno, ¿verdad?


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