Ideas para ser más independiente en tu relación de pareja

Dos personas independientes deciden compartir un proyecto de vida y apoyarse mutuamente en el camino. Suena sano, ¿no te parece?

Más sano, al menos, que la idea de fundirse los dos para ser una persona “completa”. ¿Qué pasa si a quien le toca asumir las necesidades y deseos de tu pareja es a ti? ¿Renunciarías a ser tú?

Si eso es lo que deseas, estupendo. Pero, si lo que buscas es tener tu propia identidad y desarrollarte como persona, también puedes hacerlo.

¿Qué piensas tú? ¿Qué es lo que quieres?

Hay personas que, cuando están en una relación, dejan de pensar por completo en sí mismas para adoptar el enfoque de la pareja.

Es maravilloso que los dos miembros de la pareja compartan gustos, puntos de vista, intereses, etc. Pero no tienen porqué coincidir en todo o porqué hacer las mismas cosas.

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Por ejemplo, tú puedes tener un hobby que a tu pareja no le llama la atención. O tu pareja puede participar en actividades a las que a ti no te apetece unirte.

Cada cual tiene derecho a tener su propio espacio. Si tú tienes descuidado el tuyo, puedes redescubrirlo.

¿Quiénes son tus amigos?

¿Tus amigos son amigos también de tu pareja? O, peor todavía, ¿has dejado a tus amigos para ser amigo/a de los suyos?

También es interesante y beneficioso para la pareja que cada uno tenga amigos propios (además de las amistades comunes); alguien con quien tomar café de tanto en tanto, por ejemplo.

Forma parte de la identidad personal; de ese espacio propio que necesitamos.

¿Te dedicas tiempo?

Los solteros no son los únicos que pueden dedicarse tiempo a sí mismos. Es saludable que las personas emparejadas también pasen tiempo a solas haciendo lo que les gusta.

Aquí entran los hobbies, por ejemplo. Y los paseos, las siestas… u otros momentos para disfrutar en solitario, aunque sean breves.

También entran tus metas personales. ¿Por qué las vas a dejar?

Es verdad que, en ocasiones, los miembros de la pareja han de abandonar o posponer ciertos objetivos individuales. Lo hacen de mutuo acuerdo y por un bien común.

Eso sí, procura que no te toque renunciar a ti todas las veces y que tu pareja sí tenga tiempo para dedicárselo a sus objetivos y placeres. Mal asunto. Tú también eres importante.

Adelante. Ten tus proyectos, tus aficiones y tu manera única de ser y de pensar. Y deja que tu pareja disfrute también de su propio espacio. Como poco, no os faltarán temas de conversación cuando os reunáis.

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