¿Tu novio es demasiado posesivo?

¿Sientes que tu novio se esfuerza en controlar cada cosa que haces? ¿Está dejando ver una actitud posesiva?

En los inicios de una relación, como cada cual está pendiente de cómo agradar al otro, es más difícil ver estas “señales”. Pero ahí están o van saliendo poco a poco.

Si tu novio se está pasando de posesivo, es bueno que te des cuenta cuanto antes para tomar medidas. Porque estas cosas no suelen arreglarse por arte de magia y, tarde o temprano, crean malestar y problemas.

¿Su progresión fue meteórica?

Los hombres posesivos tienen tendencia a ser muy intensos desde el inicio de la relación. Van rápido.

A ti te puede resultar halagador que te manifieste su enamoramiento fulminante y su deseo de comprometerse contigo cuanto antes.

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Tanta rapidez, ¿a qué viene? No procede que te atosigue, cuando ni él te conoce bien a ti ni tú a él.

¿Sus celos son exagerados?

Otra posible señal. Este novio suele ponerse celoso hasta del aire que respiras cuando él no está para monitorearlo.

Controla tus horarios (o lo intenta). Se empeña en que pases todo el tiempo posible a su lado. Y, cuando no cumples como le gusta, se enfada.

Puede llegar a acusarte de coquetear con el vecino o el cartero, como si quisieras ligártelos. O inventarse que tu familia o amigos están en su contra.

Otra “linda” peculiaridad de este personaje es que puede tratar de aislarte de la gente que quieres, para probar así tu amor por él. Al hacerlo, te harás más dependiente de su “amor” (aunque esta parte no suele decírtela).

¿Controla tus movimientos?

Te llama o te envía mensajes para saber dónde estás o con quién. Da igual que antes se lo comentes, posiblemente quiera comprobarlo por sí mismo.

Cuando no contestas alguna llamada, se molesta, se pone paranoico o incluso llega a acusarte de mentirle.

En los casos más tóxicos, este novio es muy capaz de revisarte el teléfono u otros canales de comunicación, para enterarse de con quién hablas y para qué.

¿Se pasa de egoísta?

Ay, qué criatura… No se da cuenta de lo egoísta que es. Por ejemplo, te pide que no salgas con tus amigos, cuando él sale con quien le da la gana. (Y, en su caso, siempre es razonable.)

O te pide que asistas a reuniones con su familia y amigos (molestándose si fallas), cuando él no está dispuesto a corresponder pasando el mismo tiempo con tu gente.

O hace reglas que “justifican” que pueda llamarte, vigilarte, curiosear en tu teléfono… u otras perlas. Pero que no se te ocurra a ti hacer algo similar. No, que se enfada.

Ojalá que tu novio posesivo no llegue a esas cotas de toxicidad. Si sólo es un poco inseguro, la cosa pinta mejor. En esto de las relaciones, todos necesitamos aprender alguna cosa.


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