¿Sales con una persona muy hogareña?

“Salir” no es la palabra apropiada, ya que a tu reciente pareja le cuesta salir de casa. Ésa es la cuestión. A ti te gustaría hacer más actividades en el exterior y socializar con otras personas.

¿Tiene arreglo la cosa, sin que tengáis que ir siempre cada uno por su lado? Se puede negociar…

¿Cuál es el repertorio de actividades “de interior”?

Si dices que tu pareja es de las que no se despegan del sofá viendo la tele, el problema se complica. Por suerte, hay personas hogareñas que son activas incluso cuando se prodiguen poco por esas calles.

Repasa con él/ella las actividades que sean del gusto de ambos. Y, en caso de que el repertorio se quede corto, podría ampliarse con actividades hogareñas nuevas. (Es cuestión de que cada uno diga lo que le gustaría hacer.)

Ya que vais a pasar bastante tiempo en casa (en caso de que la relación prospere), conviene que los dos os divirtáis.

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¿Cuál es el repertorio “de exteriores”?

Cada uno tiene que ceder un poquito. Ahora le toca a tu pareja. Él/ella también compartirá algunas actividades contigo fuera de casa, se supone.

Empecemos por lo básico: ¿cuáles son los motivos por los que no le gusta mucho salir? Por ahí pueden empezar los acuerdos.

• Si te dice que le cansa el contacto social, puedes proponerle asistir a los eventos con una hora fija de salida. Así no se agobiará tanto. Pensará: “Sólo son un par de horas. Pronto estoy en casa.”

• Si te dice que se siente incómodo saliendo con tus amigos, porque él/ella no tiene mucha confianza con ellos, podrías proponerle empezar alguna actividad conjunta para conocer nuevos amigos en común. ¿Un club de senderismo? ¿Uno de baile?

• O, en el ejemplo anterior, podrías preguntarle con qué personas se siente más cómodo/a y organizar reuniones ocasionales con ellas, en lugar de con un gran grupo.

• Si te dice que no le gusta ir a lugares ruidosos, atestados de gente, muy repipis, muy… (lo que sea), tú puedes proponerle otros lugares y actividades diferentes que te gusten.

De lo que se trata es de llegar a puntos de encuentro. Algunos habrá. Lo único que no es recomendable es que tú cambies sólo para agradarle a él/ella o que él lo haga, por el mismo motivo.

Si, después de intentar la convivencia, ves que no funciona, considera hablarlo con él/ella para dejar esa relación y salir con otras personas más sociables.

Así, tanto tú como él/ella, podréis encontrar a alguien que sintonice mejor con vuestros respectivos hábitos y preferencias.


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